Cuidado con el basket
El sociólogo británico Anthony Giddens anunció en el año 1999 en una de sus obras cumbres “Un mundo desbocado” que los efectos globalizantes estaban llamados a cambiar el mundo en el sentido amplio de la palabra. Entiéndase: en la política, ciencia, artes, deportes y otras manifestaciones sociales. El afamado intelectual se cuidó de advertir sobre el riesgo de estos cambios, y al parecer, la Federación Dominicana de Baloncesto y su presidente Rafael Uribe Vásquez han obviado el riesgo
de dar pasos importantes sin previas consultas.
Los dominicanos recibimos la información de que el presidente de la Fedombal había avalado la venta del equipo Titanes al venezolano Julio Ducharne, para que participara en la Liga Nacional de Baloncesto y según mis investigaciones, nunca sometió ese tema al Comité Ejecutivo de la Federación de Baloncesto.
¿Y por qué escribo estos párrafos sobre ese tema? pues aunque al país se le dijo que el señor Ducharne era un exitoso empresario de la construcción, que tenía como estrategia unir sus empresas a los deportes, lo cierto es que al momento de escribir este artículo, el equipo de los Titanes enfrentaba momentos de incertidumbre en lo económico y el comprador no había llegado al país. Todo este proceso de compra y venta ha sido muy hermético y la transparencia ha brillado por su ausencia.
En el mundo desbocado en que vivimos, hay que aplicar la desconfianza sana que nos enseñó Don Juan Bosch.
Y yo le pregunto al señor Rafael Uribe: ¿existe algún protocolo para ese proceso de venta de equipos? ¿Qué cantidad de dinero recibió la Federación por medio a ese negocio?
¿Le corresponde algún beneficio a los clubes que forman los jugadores? ¿Cuál es el rol del Comité Olímpico en estos negocios que implican riesgos? ¿Investigó la Federación todo lo concerniente a este proceso de compra y venta de ese equipo? ¿Cuáles son las normativas?
¿Cuál fue el rol de la Liga Nacional de Baloncesto en este proceso?
El jefe de la Fedombal le declaró hace tres años al periodista José Cáceres que los torneos superiores movían más de 100 millones de pesos al año.
Siendo ésto así, urge que el Comité Ejecutivo de la Fedombal establezca métodos rígidos para garantizar la transparencia. Es tarea impostergable de la Liga, que dirige Antonio Mir, tener todos los detalles cuando se produzcan estos procesos de venta de equipos, pues si sale un “Maco”, es la Liga la llamada a responder por el buen nombre de sus patrocinadores.
El hecho de que el Comité Ejecutivo de la Fedombal no haya discutido lo concerniente a la venta de esta franquicia, nos da una idea clara de que esa institución no marcha bien, por más que algunos amigos de Rafael Uribe quieran hacer creer una eficiencia que no existe.

