¿Qué pasa con el deporte?
Siempre me he refugiado en el razonamiento del admirado decimosexto presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, en el sentido de que nos convierte en criminales, ver un crimen y no denunciarlo. En estos momentos existe un silencio cómplice de algunos sectores, que han preferido callar el desorden, -aparentemente organizado- que se percibe en el deporte nacional. La República Dominicana es de los pocos países del mundo, que a pesar de hacer una inversión de más de 2 mil millones de pesos en el deporte, se maneja sin una ley que defina los roles del Ministerio de Deportes, el Comité Olímpico Dominicano y toda la pirámide olímpica. La falta de normativa y por ende de autoridad, ha creado todo un desorden operativo, que nos da la sensación de vivir en un “Macondo deportivo”’, para recordar al laureado Gabriel García Márquez.
Sostengo que la República Dominica vive un desfase en términos deportivos. No existe una política deportiva de Estado y mucho menos un orden de prioridades que nos permita saber cuál será nuestra realidad deportiva dentro de 10 años.
El ministro de deportes, Jaime David Fernández Mirabal y el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía, solamente han vendido poses de armonía para llevar tranquilidad al presidente de la República Danilo Medina, pero en verdad, no han sido capaces de unificar criterios para aplicar por lo menos, un código de ética que sancione las inconductas de presidentes de federaciones y que garantice auditorías permanentes en esas entidades.
Mientras la ley 356-05 del 30 de agosto duerme eternamente sin regir los recursos públicos que se invierten en el deporte nacional, asistimos al espectáculo risible, de ver como el Ministerio de Deportes y el Comité Olímpico organizan festivales deportivos en la frontera indistintamente, cuando lo atinado es que se haga de una manera conjunta y obedeciendo a prioridades deportivas de Estado.
Pienso que las mismas debilidades del COD y algunas de sus federaciones, han llevado a doctor Fernández Mirabal a emprender acciones y a promover iniciativas deportivas que deben ser propias del Comité Olímpico Dominicano.
El presidente de la República debe saber, puesto que no es un neófito en los deportes, de que no existe un proyecto deportivo nacional. Obviamente que es responsabilidad del gobierno, exigir a través de su Ministerio de Deportes, que encabeza el doctor Fernández Mirabal, que la inversión del Estado garantice un retorno de calidad, dándole a la sociedad dominicana, mujeres y hombres íntegros .
y bien formados, pero ésto sólo es posible con la unificación sincera del Ministerio de Deportes, el Comité Olímpico Dominicano y todo el movimiento deportivo nacional, con una gran inclusión de los clubes deportivos.
Mientras tanto, todos estamos esperanzados en que se respete y se cumpla el artículo 65 de nuestra Carta Magna sobre el derecho al deporte, que faculta al Estado a asumir el deporte y la recreación como política pública de educación y salud.

