El futuro de Luisín Mejía
Carlos Marx, uno de los mejores cerebros del siglo X1X y a quien han tenido que recurrir, desde Peter Drucker hasta el últino genio de la Economía Thomas Piketty, dejó plasmado el carácter de categoría histórica en la casualidad.
En el caso nuestro, mientras algunos adversarios del presidente del Comité Olímpico Dominicano preparaban sus discursos e incluso hacían sus diligencias para que se interpelara al jefe del COD, por lo que consideraban una mediocre participación de nuestra delegación en los Juegos Olímpicos de Rió, llegó la Casualidad revestida de un decreto que decía: Danilo Díaz, ministro de deportes. Este diluvio de suerte desvió la opinión pública y los detractores del hijo de Baní se han quedado con el moño hecho.
Ahora bien: ¿ Cambia este golpe de suerte la realidad del deporte dominicano ? La respuesta debe ser un no contundente. Este momento de aparente calma debe llevar
a Luisin Mejía a hacer profundas reflexiones si quiere salir del COD por la puerta grande. El presidente del Comité Olímpico Dominicano ha sido un titán. Ha sido incansable en el movimiento deportivo. Ha sido un innovador. Tiene una capacidad dirigenciar reconocida mundialmente.
En pocas palabras: Luisin Mejía tiene un legado en el deporte nacional. El autor de estas líneas, que no se atreve a hacer ninguna aseveración sin antes investigar, tiene informes de que el presidente del COD es un hombre honesto e incapaz de malversar los recursos del pueblo.
Este es el gran dilema que enfrenta el líder del olimpismo: si intenta reelegirse sobre la base de la permisividad en el 2018, estará cavando su tumba en términos históricos. Además, de que no es honesto que el nuevo ministro firme un pacto por el deporte, ocultándole que hay federaciones que todavía en pleno siglo 21, intentan liquidar los recursos que reciben del Estado sin comprobantes.
Aunque es evidente que el liderazgo de Luisin ha menguado, él tiene todo el derecho de reelegirse.
El mejor aliado que puede tener el presidente del COD para reelegirse, es retomar el camino de la exigencia a la transparencia y definir de una vez y por todas el alcance del pacto nacional por el deporte que ha trazado el nuevo ministro Danilo Díaz.
Y por supuesto, deberá beberse un »vinito» como como en los viejos tiempos con su amigo Antonio -Colin- Acosta, quien encarna en estos momentos el liderazgo más sólido para sustituirle. Pienso que si Antonio Acosta, se repasa brevemente los esquemas tácticos de Bobby Fischer y Garri Kaspárov, podría llegar a la presidencia del COD sin disparar un sólo tiro, pero necesitará de sabios y prudentes consejeros.
Las elecciones del 2018 no son la prioridad. El momento exige unidad de acción y reconocer debilidades. A Luisin le llegó el chance de mostrar las agallas de sus tiempos mozos y sancionar ejemplarmente a quienes violen los estatutos del COD, pero debe empezar a aquilatar a los honrados y extirpar a los fulleros. Todavía hay tiempo. Danilo Díaz ha creado un buen momento.

