Deportes

Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

Deporte y sociedad
Desde tiempos inmemoriales, el deporte en todas sus manifestaciones ha sido un vehículo eficaz para hacer reflexionar a los gobernantes  y trazar pautas a través de sus figuras legendarias sobre aspectos relacionados con la dignidad y la moralidad.
No hay dudas de que el deporte tiene un peso específico de incidencia en quienes toman decisiones que impactan
en las sociedades.
El deporte es una fuerza poderosa para transmitir valores, aunque podría usarse en sentido contrario, si no existe una vigilancia oficial que rija el comportamiento de sus estructuras y de sus actores.
Todavía persiste en la memoria colectiva, como el gobierno de Adolf Hitler trató de vender “las virtudes” del Nazismo a través de los Juegos Olímpicos de Berlín, celebrados en Alemania del 1 al 16 de agosto  del 1936. Aunque  se han tejido muchas  leyendas sobre la actitud de Hitler en el evento, se evidenció el impacto del deporte
a niveles ecuménicos.

Sin quizás, el ejemplo más evidente de la fuerza del deporte y sus figuras, lo constituye Muhammad Ali, quien en 1967 envió a los pueblos esperanzas de un mejor mundo a través de la paz, cuando se negó a enrolarse en el ejército estadounidense para combatir en Vietnam, alegando que los miembros del Vietcong nunca lo habían ofendido, ni llamado Nigger, forma peyorativa de llamar a los negros afroamericanos.

Ali soportó estoicamente los vejámenes de la sociedad norteamericana en plena Guerra Fría. Se le quitó el título. Se le acusó de desertor, pero conquistó millones  y millones de corazones hambrientos de justicia, paz y moralidad.

Después de derrotar a George Foreman en 1974, en aquel histórico combate llevado a cabo en Zaire, hoy República Democrática del Congo, el presidente Gerald Ford intenta expiar las ofensas provocadas, invitándole a la Casa Blanca. El deporte, a través de la figura legendaria de Alí, sirvió para salvar vidas, como ocurrió con los rehenes norteamericanos bajo  el poder de Saddam Hussein en 1990.

Influenció a miles y miles de jóvenes para que practicaran el boxeo y lo más importante: transmitió valores de esperanza, fe, amor, dignidad, moralidad y respeto. Aún después de su partida física, Ali es una fuente de inspiración y una muestra inequívoca del impacto del deporte en la conciencia de los pueblos.

En el caso de nuestra República Dominicana, existe una arritmia preocupante, como decía Juan Bosch, entre el avance sostenido de nuestras disciplinas deportivas y la falta de capacidad de muchos dirigentes deportivos federados, incluyendo miembros del Comité del Olímpico Dominicano, que no logran entender que tienen en sus manos un vehículo sumamente poderoso para lograr un mundo mejor en el sentido más amplio de la palabra: el deporte.

El Nacional

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