Poner la barba en remojo
A Don Juan Bosch le escuché decir de viva voz, que los acontecimientos de importancia había que analizarlos con un block de hielo en la cabeza.
Sin lugar a dudas, que el viejo maestro pretendía enseñarnos a escribir desapasionadamente y a que nunca los aspectos personales empañaran el criterio de rigurosidad que exige cualquier análisis comprometido con la verdad.
Y eso es lo que le he prometido al Señor Leo Corporán, editor deportivo de estas páginas, quien gentilmente me ha cedido exponer mis ideas todos los jueves, con la única exigencia, de que nunca deberá haber una calumnia o una acusación infundada. Así serà, no juego con el honor de las personas, pero tengo la convicción, de que hay temas que no podemos ocultar, porque como decía el gran Pablo Neruda:, hay cosas que nunca se aclaran con el olvido ni con el silencio.
En tal sentido, estamos en deber de analizar para que no se quede en el “’cuchicheo” ni en el morbo de la gente, el caso que compete al presidente de la Federación de Fútbol- Fedofutbol- Osiris Guzmán, quien ha tenido que defenderse de la seria acusación de malversación de fondos por la Procuraduría Especializada de la Persecución de la Corrupción Administrativa.
Algunos han manifestado que el connotado dirigente se ha defendido con brillantez, por cuanto ha presentado liquidaciones y descargos de las instituciones de donde recibe recursos.
Sin embargo, no se requiere tener el cerebro de Albert Einstein para saber que el deporte nacional entra en una fase peligrosa, que desde ya obliga al Comité Olímpico Dominicano a dar seguimiento sistemático a sus federaciones afiliadas y dejar atrás los paños tibios, pues la pelota que se jugará será muy caliente y comprometedora. Podemos pronosticar de que habrá muchos más allanamientos y acusaciones de corrupción a otros federados, si nos acogemos a que el PEPCA, sólo requiere denuncias para actuar.
El licenciado Luisín Mejía deberá iniciar un proceso crítico y de reflexión, que fuerce a las federaciones a obrar con transparencia. Las auditorias deben ser permanentes, pues a fin de cuentas, el COD debe avalar la pulcritud de sus afiliados, pero esto debe hacerse con un cambio de viejas concepciones, donde jamás prevalezca el amiguismo.
Se me ocurre que el primer paso que deberían dar el COD y su presidente Mejía, es aclarar, aunque sea de manera interna, sin aspaviento, pero con seriedad, el caso de un federado, que a su vez es miembro del COD, que según los rumores, ha hecho de las oficinas de su federación un negocio de bienes raíces. Aunque nuestras leyes no condenan los préstamos, lo que se comenta en los corrillos no es muy halagueño y más temprano que tarde, ese acaudalado federado tendrá que demostrar si son recursos personales o institucionales.
El que no quiera entenderlo que se atenga a las consecuencias, pero el caso de Fedofútbol es más que una advertencia de que las cosas deben cambiar en el deporte nacional. La respuesta a lo sucedido no puede ser un ancho silencio, como diría nuestra Aída Cartagena Portalatin, debe ser un salto a prevención. Un llamado a que todos los que reciben recursos públicos, pongan sus barbas al remojo, y no hay mejor forma que aclarando las cuentas.

