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Siempre con la verdad

Siempre con la verdad

Ramón Rodríguez

Pepín y los mauricianos
Cuando el señor José Luis Corripio Estrada (Don Pepín) anunció al país la decisión familiar de donar cien millones de pesos para igual número de instituciones sin fines de lucros, dedicadas a fortalecer los cimientos de la nación dominicana a través de actividades cívicas, educativas, deportivas, salud y cualquier actividad humana que beneficie a los de abajo, como decía el escritor mexicano Mariano Azuela, creaba un precedente de amor, solidaridad y sobre todo, de agradecimiento al pueblo dominicano.

El hecho de que tan significativo aporte -100 millones de pesos- salga del patrimonio familiar, es una muestra inequívoca de que la familia Corripio-Alonzo, no sólo agradece al pueblo dominicano, sino que cree en la capacidad de los hijos de Juan Pablo Duarte para luchar y conservar los principios y valores sobre los cuales se forjó la nacionalidad dominicana.

Es loable que la familia Corripio-Alonzo haya lanzado este manto solidario a las 32 provincias del país, con el mensaje bien claro de que sólo aspiran
a que las instituciones seleccionadas sigan trabajando para elevar el sentido de igualdad, solidaridad y amor al prójimo.

Siendo el autor de estos párrafos un hijo de Villa Juana y un admirador de los trabajos cívicos, sociales, educativos, deportivos y de salud que realiza el Club Mauricio Báez y la Fundación que lleva el mismo nombre.

Pienso que fue un gran acierto la inclusión de la obra maestra de Don Leo Corporán, Nelly Manuel Doñé, Danilo Aquino, José Heredia, Julio Pozo, Nelly Pozo, José Domínguez (Boyón, César Heredia Guerra, quien está al frente de la Fundación, el profesor Federico Lalane José, Rafael Pozo, Cecilia Guerra (Noy), Eva Hiraldo, Rosa Doñé, Maritza Ortiz, Arismendy Peter, Emilio Valdez, Alsi Capellán, Gerardo Suero y Julio King (Kimory).

Es ciertamente una obra monumental de grandes mujeres y hombres que por razones de espacio no puedo mencionar. Si hay alguien que conoce los aportes del Club Mauricio Báez a la sociedad dominicana, lo es el señor Corripio Estrada, pues es un asiduo visitante a las actividades de esa entidad.

Estoy convencido de que la obra social y deportiva de los mauricianos se agiganta en la misma medida en que nuestra sociedad demanda de más sensibilidad social y más comprensión familiar.

En Villa Juana estamos felices. Ha sido un gran reconocimiento de una titánica labor de 54 años ininterrumpidos. Pienso que si el gran Plutarco tuviera el chance anacrónico de hacer sus comparaciones como lo hizo en su obra “Vidas Paralelas”, seguro que diría que hay un rasgo de afinidad infalible entre la familia mauriciana y la familia Corripio-Alonzo: El trabajo.

Festejamos pues los 100 años de la llegada de la familia Corripio al país y sabemos que esa iniciativa de solidaridad será un reto para que las instituciones seleccionadas sigan trabajando y sean fuente de inspiración para otras. En cuanto al Club Mauricio Báez y a su fundación, el trabajo tesonero en favor de los más necesitados está asegurado.

Es inocultable que en ocasiones perdemos la esperanza de avanzar como nación, pero mientras existan instituciones como el Mauricio Báez, siempre habrá oportunidad de nuevos amaneceres.

El Nacional

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