La marea no acaba de bajar en Brasil tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. Su sustituto Michel Temer no solo es abucheado cuando aparece en cualquier acto público, sino que ha sido acusado por el recién destituido procurador general, Fabio Medina Osorio, de ejercer presiones para silenciar el escándalo de corrupción en Petrobras, que en el país se conoce como “lava jato”. Temer ha sido señalado entre los que se beneficiaron de la operación. “Si no hay compromiso en la lucha contra la corrupción, el Gobierno se va a derretir”, afirmó el saliente procurador, quien aclaró que no conoce nada que comprometa la conducta de Temer.
Sin embargo insistió en que su destitución está relacionada con el supuesto interés del oficialismo de silenciar la investigación para proteger a sus aliados que estarían implicados en acciones delictivas. S
erá mera casualidad, pero después de la destitución de Rousseff, a quien se le juzgó por manipulación de las estadísticas fiscales, el ruido sobre la corrupción ha bajado considerablemente en la nación.

