La paloma, el principal símbolo de la paz probablemente desde que, según el relato bíblico, el Espíritu Santo adoptó su forma para descender sobre Jesús de Nazaret al momento de su bautismo en el río Jordán, encuentra en el Parque Mirador Sur la mano amiga que le da de comer. Juguetona y confiada, revolotea en bandada alrededor de quien se aproxima con un puñado de maíz, y se erige en otro de los muchos atractivos de ese lugar.

