Por temor a derrota el ingeniero Hipólito Mejía y el licenciado Luis Abinader retiraron el apoyo al doctor Enmanuel Esquea Guerrero, a la presidencia del Partido Revolucionario Dominicano, motivo suficiente para que el antiguo consultor jurídico del Poder Ejecutivo retirara su candidatura.
En múltiples oportunidades expuse que el doctor Esquea Guerrero constituía una garantía para que el partido blanco se reencontrara con antiguos valores y transitara el camino de la institucionalidad, pero mi opinión no fue tomada en cuenta y hoy no se vislumbran formas de detener las imposiciones de Vargas Maldonado y lo único que le quedaba al PRD: democracia interna.
Hoy Miguel Vargas es el presidente del PRD y su primera medida fue impedir que se eligieran a los secretarios general y de organización, porque ya, con la anuencia de Hipólito y Luis Abinader, la convención para la escogencia de los cargos a las demás instancias había sido postergada para después de la contienda de medio término, bajo el alegato de que la entidad demanda ahora concentrarse en la selección de sus candidatos a puestos congresuales y municipales.
Pero ¿sobre cuáles posiciones congresuales y municipales se promete convencionar, si ya todas están comprometidas? Todos los senadores, diputados, síndicos y regidores que apoyaron al MVP tienen sus candidaturas garantizadas.
La percepción de que Vargas Maldonado será el próximo candidato presidencial perredeísta y los compromisos asumidos con legisladores y síndicos lo convierten circunstancialmente en el hombre más poderoso del PRD.
Pero hay cosas que pueden revertirse. Por cada candidato que el nuevo líder del PRD imponga se estaría tirando en contra a varios aspirantes a la misma posición, personas que podrían tener ciertos niveles de liderazgo en sus demarcaciones.

