Cada vez menos ciudadanos dudan que Hipólito será el candidato presidencial del PRD. No solo lo dicen las encuestas de las más prestigiosas firmas, lo dice la gente de viva voz en las ciudades y campos donde llega el ex presidente Mejía. El entusiasmo es desbordante. La consigna ¡Llegó Papá! se convirtió en sentimiento nacional de fe y esperanza.
La figura de Hipólito se ha colocado, en términos de aceptación y popularidad, por encima del PRD. Gente con partido y sin partido quiere que nuevamente sea presidente de la República.
No hay dudas de que Hipólito ganará la convención, amplia y libremente, para convertirse en el candidato presidencial de la unidad del PRD. ¡Y casi seguro, próximo presidente de la República!
Lo dije antes y lo digo ahora con más fe y con más fuerza: Miguel Vargas está derrotado. Lo prueba el hecho de que se ha colocado a la defensiva en los últimos meses cambiando la estrategia por la táctica y la táctica por la estrategia lo que ha impedido un mensaje definido y claro en la campaña. Su descenso ha sido estrepitoso fruto de los errores continuos.
La campaña, en unos casos negativa, en otros casos sucia, contra Hipólito, lejos de hacerle bien, le hizo mal a Miguel. Sin saberlo y sin quererlo, convirtió a Hipólito en una víctima. La gente siempre tiende a solidarizarse con el que estima más débil.
Publicar encuestas viejas luego de haberlas manipulado, falsear datos, hacer acusaciones sin fundamento, es sinónimo de derrota. Miguel parece buscar una excusa para justificar su debacle. Ahora dice que su gente del gobierno, con la que hizo pactos y acuerdos, le ha dado la espalda para apoyar a Hipólito. Las encuestadoras que antes eran buenas y válidas, ahora son malas y falsas.
Todos esos elementos explican el derrumbe de Miguel. ¡Y su derrota!
Pero que no cunda el pánico, Hipólito será el candidato de todos los perredeístas incluyendo a Miguel Vargas. Sabe que para llevar otra vez al PRD al poder necesita unir al PRD. ¡Y lo hará!.

