El presidente Danilo Medina está decidido a transformar el Banco Nacional de la Vivienda (BNV) en un banco de exportación. La intención es saludable, pues es obvio que se necesitan entidades para estimular el mercado exterior con acciones concretas. Y habla bien de la receptividad del Gobierno que en la reintroducción del proyecto se eliminara la utilización del 10% de los fondos de pensiones para financiar el Bandex.
Los recursos para el retiro del trabajador no deben tocarse para ningún proyecto público que no cuente con la anuencia de sus legítimos propietarios.
Pero de la misma forma que se excluyó la utilización de los fondos de pensiones debe eliminarse cualquier ingrediente, sobre todo político, que pueda generar suspicacia en torno a la operación del banco de exportaciones. Por el papel que está llamado a desempeñar el Bandex tiene que estar exento de incidencia partidaria. Si no es así podría terminar como otra de las muchas entelequias que corroen al Estado. Hay que tenerlo presente.

