Opinión

Sin pies ni cabeza

Sin pies ni cabeza

Sólo eficaces amarres diplomáticos garantizaban la reunión que celebrarían hoy en República Dominicana el presidente electo de Honduras Porfirio Lobo y el depuesto gobernante Manuel Zelaya. Por la situación en que se encuentra Zelaya, quien está refugiado en la embajada de Brasil, se le hacía muy difícil salir de Honduras bajo un régimen especial para el encuentro que mediaría el presidente Leonel Fernández. Unas declaraciones de Lobo tras su frustrado viaje del martes siete a Santo Domingo explica con elocuente claridad los pormenores de la ilógica automediación del presidente Fernández. Yo iba para República Dominicana -expresó Lobo- a hablar con él  y con el presidente Fernández, quien fue sorprendido porque no sabía que por el otro lado le estaban arreglando a Zelaya la salida a México; o sea, que eso fue un “medio teatro”. Fernández -agregó- le había dicho, después de la decisión del Congreso de no restituir en el poder al depuesto Presidente, que quería una reunión en República Dominicana entre él (Lobo) y Zelaya. El presidente electo indicó que Fernández buscaba que se firmara un acuerdo que devolviera la paz a Honduras. Hasta ahí queda de manifiesto que la suspendida gira de Lobo a República Dominicana no era por decisión propia, sino a instancia del presidente Fernández. Pero también se evidencia que accedió por cortesía a firmar un eventual acuerdo con Zelaya, consciente de que sería puro bulto dado que el depuesto gobernante ha rehusado acatar la decisión del Congreso que ratificó su destitución del cargo. Además para viajar a Santo Domingo Zelaya necesitaba un salvoconducto, que ya el Gobierno de facto le había negado. Si con tales antecedentes Fernández se permitió anunciar la frustrada reunión se supone que había hecho los arreglos correspondientes diplomáticos. De otra forma no se explica la fracasada aventura.

El Nacional

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