Los sindicatos de profesionales han venido deteriorando su imagen a través de los años debido a las mismas prácticas que se ven a toda claridad hoy en día, y lo peor de todo es que no sólo no se vislumbra un cambio de dirección, sino que se afianzan en la misma postura partidaria, inútil y regresiva que les caracterizando.
Pero lo peor en sí, es que a los profesionales de la medicina, el derecho o la educación no les queda otra alternativa. Quedan obligados por ley a tener que afiliarse a estos grupos que solo se encargan de manchar el nombre de la profesión.
Mi experiencia en el Colegio de Abogados ha sido ver a los representantes de los candidatos molestándome en horas laborales para que los vote, sin siquiera hacerme una propuesta que valga la pena, y luego escuchar en los tribunales del típico litigio y demanda por el resultado de las elecciones o sobre algún supuesto mal manejo del dinero del Colegio por parte del anterior incumbente.
Del Colegio Médico ni siquiera hay que hablar mucho: profesionales que para llegar a donde están necesitan años, quizás hasta más de una década de estudio para lograr sus éxitos, hoy son equiparables a un chofer de carro público.
Sí, Doctor, su Colegio le ha rebajado a ser casi lo mismo que ese que maneja la grasienta guagua pública y les pide a sus clientes que se peguen como anoche. No importa que usted haga sus huelgas en bata blanca, sus pacientes le odian igualito que como los pasajeros odian a los choferes públicos. Déle gracias a su Colegio.
Por otro lado, está la Asociación de Profesores, que hay que darle crédito por estar manejándose notoriamente distinto a como lo hacía en un pasado no tan distante, que podía ser equiparable al Colegio Médico Dominicano.
Y es una pena que todos los profesionales tengan que quedar sujetos por leyes a todas luces inconstitucionales a los absurdos de esos sindicatos. Yo, como abogado, tengo que asumir frente a mis clientes la mala fama que me dan mis supuestos representantes: los doctores tienen que recibir las maldiciones que les profieren sus pacientes por las actuaciones de los huelgueros que supuestamente dan la cara por él.
Y es que desde que los partidos políticos se dieron a la tarea de politizar los gremios profesionales la dirección ha sido sólo una. Y por esos partidos políticos todo un ejercicio profesional ha sido marchitado, y lo peor es que nosotros los profesionales que tenemos que vivir de eso, y que nos cuesta dinero las estupideces de los que nos representan que son respaldados por los políticos que muchos de nosotros detestamos, tenemos que pagar los platos rotos.
Ya no por derecho, sino por misericordia, le pido a la Suprema Corte de Justicia que por favor nos libere de estas cadenas que nos atan a los que nos marchitan.
