Página Dos

Síntoma de alarma

Síntoma de alarma

El proceso de degradación moral acusa unos niveles verdaderamente espantosos. Es posible que se haya visto y oído de todo, pero no deja de alarmar que padres vendan sus hijas a turistas para que se prostituyan. No es un invento para pintar un cuadro tétrico.

Se trata de una afirmación del procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, quien citó que en Sosúa fueron rescatadas varias niñas y adolescentes de 13 y 16 años que habían sido prostituidas por sus propios padres. La revelación representa un toque de atención sobre la descomposición de la familia y el derrotero que trilla la sociedad dominicana.

No puede verse ni tratarse como un caso aislado, sino como un preocupante síntoma de perversión. Bien es sabido que la familia anda mal, pero era inimaginable que podía ser tan mal a tal punto que sean los propios padres quienes patrocinen, como si se tratara de un negocio normal, la prostitución de las hijas. Muestra de que la degradación moral es inquietante.

El Nacional

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