Son muy importantes los temas que se han planteado en la Cumbre convocada por el Gobierno para analizar y buscar soluciones a los problemas derivados de la crisis económica internacional. Entre esos temas está el de la energía, aunque no han trascendido muchos detalles.
Hasta ahora, quien más informaciones ha revelado al respecto es el ingeniero Radhamés Segura, secretario de Estado y vicepresidente de la Corporación Dominicano de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE).
Segura dice que el parque energético es obsoleto, y que se requeriría una inversión de unos 3.000 millones de dólares para aumentar la potencia instalada y satisfacer la demanda hasta el 2011.
El funcionario plantea la necesidad de instalar plantas a carbón, gas natural y otras fuentes renovables. De estas últimas, las más importantes porque no resultan contaminantes para el medio ambiente y sólo requieren inversiones en infraestructura. Las plantas que operan con carbón, en cambio, son contaminantes, aparte de que la materia prima para que funcionen hay que importarla con fuertes erogaciones de divisas.
En vista de las altas inversiones necesarias para sustituir el actual parque, se nos ocurre que el Gobierno podría apelar al sistema de concesiones, mediante el cual los inversionistas construyan las obras en base a negociaciones que no afecten el interés nacional. Esto no es novedad, porque se ha aplicado a obras viales costosas. Eso se ha hecho con las prospecciones petroleras.
Se habla de un programa de las Naciones Unidas para financiamiento a pequeñas presas de generación, lo que es viable, porque hay decenas de estudios archivados tanto en el INDRHI como en la Comisión Nacional de Energía.
Estas pequeñas presas pueden proporcionar energía a las comunidades donde operan, lo que significaría un alivio para el sistema y una contribución al desarrollo regional.
En la Cumbre, la empresaria Elena Viyella planteó que para incentivar la inversión privada en el sector eléctrico es necesario un servicio confiable, cobrándosele a todo el que consuma energía. Desde hace años hemos dicho que producir un kilovatio cuesta y quien lo consume debe pagarlo.
No nos oponemos a un subsidio focalizado, sino que esa ayuda se proporcione mediante energía barata, como la eólica o la solar.
Consideramos que lo ideal sería que quien desee utilizar este sistema sea sujeto de financiamiento blando por instituciones financieras con la garantía del Estado. Así, una familia o una pequeña empresa pueden conseguir energía barata, pagándola mediante cuotas razonables y a largo plazo.
El tema eléctrico es uno de los más importantes. Los participantes en la Cumbre deben concederle prioridad, porque sin energía no hay desarrollo. Nos parece que este tema es apoyado por el vicepresidente de la CDEEE y por la Comisión Nacional de Energía. Esto podría ser una señal de que es posible que tengan acogida las ofertas para financiar pequeños proyectos hidroeléctricos.
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