Opinión

Somos todos

Somos todos

A Dulce Ventura

Al levantarme, siempre en la madrugada, lo que hago luego de tomar mi pastilla de la presión es poner el café e ir a la computadora a chequear los titulares de HOY y del Listín en sus versiones digitales, y hace una semana la noticia más trascendental fue que una niña mató a otra a golpes a salir de la escuela. No la terminé de leer, retuve, sin embargo, que muchos adultos la grabaron mientras las estimulaban a seguir peleando. Esta barbaridad no es casual. Es el mundo de contrasentidos y antivalores que vamos construyendo. Si alguien allí, con un leve sentido de humanidad, las hubiese separado no hubiera aparecido en los periódicos. De seguro subieron el pleito a las redes, eso importaba más que la vida que se perdió.

Son las familias de cada una, la escuela con sus autoridades, el entorno social y el gobierno mismo los que tienen responsabilidad en esta muerte. Somos todos. Ese día no le comenté el asunto a mi pareja hasta tres días después y no pude impedir dos impotentes lágrimas. Lo acontecido me hizo sentir dolor y asco por la sociedad en la que sobrevivo, nos están empujando a escondernos como la oruga, a sentirnos sucios porque no hemos podido construir una nación con valores, y tanto que nuestros líderes citan a Duarte.

Cierro con dos frases de personas a las que admiro y respeto: Mandela “No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños”, y Fidel “Para nosotros es decisiva la educación, y no solo la instrucción general, inculcar conocimientos cada vez más profundos y más amplios a nuestro pueblo, sino la creación y la formación de valores en la conciencia de los niños y de los jóvenes desde las edades más tempranas, y hoy eso es más necesario que nunca” (1997).

El Nacional

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