Opinión

Sonata para la Constitución

Sonata para la  Constitución

Namphi Rodríguez

No es difícil imaginar la ceguera de un político como Luis Abinader. Basta con cerrar los ojos y dejarse llevar de un lado para otro, negando hoy lo que ayer se proclamó como discurso.

Si no, ¿cómo entender la variación de su proclama de julio pasado frente al Congreso afirmando que la Constitución consagra que la soberanía reside en el pueblo y que la voz del pueblo es voz de Dios?
De allá a acá, ¿qué ha cambiado para que Abinader se pliegue a una reforma constitucional que rechaza más del setenta por ciento de la población?.

Hay una cierta candidez política en Abinader cuando piensa que la reforma sólo busca la habilitación del presidente Danilo Medina o que la eliminación del artículo transitorio vigésimo dividirá al PLD.

Inseguro y ahogado por las pugnacidades internas del PRM, no logra advertir que detrás de la pretendida reforma constitucional se urde un plan siniestro de dominio del Poder Judicial, que “perpetuará” a Danilo como “un monarca sin corona”.

Para ello se usa el “caramelo envenenado” de la “despolitización” de la justicia con la exclusión del Procurador General de la República del Consejo de la Magistratura y su designación por un poder ajeno al Ejecutivo.

Pero, lo que no se dice es que eso creará una nueva correlación de fuerzas en el Consejo de la Magistratura, que permitirá a Danilo, ya fuera del poder, controlar ese órgano.

Según ese plan, con el dominio de los dos magistrados de la Suprema Corte y de los dos presidentes de las cámaras legislativas, Danilo dejaría en minoría en el Consejo al presidente que le sucede y a la oposición.

Y peor todavía, si el Procurador General se le otorga la anhelada independencia y su designación recae en el Senado, Danilo hará su jugada maestra para dominar la Cámara Alta, con lo que pasaría a tener dominio, ya fuera del gobierno, de los jueces y del Ministerio Público.

En la agenda del presidente Medina nunca ha figurado la independencia de la Justicia. En sus casi ochos de gobierno, el Poder Judicial ha sido una andrajosa Cenicienta arrinconada por las precariedades.
A la expulsión de la magistrada Miriam Germán Brito, sucedió la designación como presidente de la Suprema Corte de Luis Henry Molina, miembro del Comité Central del PLD y ferviente defensor de su reelección.

Entonces ¿qué le hace suponer a Abindader y al grupo de empresarios que se decantan por una reforma constitucional para “despolitizar la Justicia” que Danilo no se está preparando su reinado fuera del poder?.

¿Por qué insisten en tocar la melodramática sonata de la independencia de la Justicia cuando saben que están sembrando tormentas para el futuro?

El Nacional

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