Opinión

Sosiego extraviado

Sosiego extraviado

Un fin de semana sangriento con reportes de al menos seis personas asesinadas a balazos por asuntos ligados a drogas o por rencillas; dos jóvenes secuestrados y golpeados severamente, dibujan una colectividad agobiada por la violencia y la criminalidad.

Un padre y su hijo ultimaron a tiros a dos jóvenes en un bar de Villa Mella durante un pleito por la venta de solares en la zona, mientras en Los Alcarrizos, la Policía abatió a dos individuos a los que perseguía porque habrían ultimado a otro dicen que relacionado con microtráfico.

En Santiago, la Policía informó que un hombre muerto a tiros y otro con heridas de balas encontrados dentro de una yipeta, tendrían varios registros por robos y sustancias narcóticas, al igual que las dos personas ultimadas en Los Alcarrizos.

Dos jóvenes que retornaban de visitar a un amigo en el sector Evaristo Morales fueron raptados a punta de escopeta por tres individuos que los golpearon severamente y robaron todas sus pertenencias para después dejarlos abandonados y heridos en una zona de arrecifes del Malecón.

Estas crónicas de delincuencia, violencia y criminalidad causan pesar, angustia e indignación en una sociedad harta ya de reclamar a las autoridades que desalojen a los delincuentes de las calles y que garanticen absoluta seguridad ciudadana.

No se olvida el trágico suceso acaecido en San Francisco de Macorís donde una patrulla policial acribilló a balazos a dos jóvenes que viajaban en una motocicleta al confundirlos con delincuentes que habían sustraído un tipo de vehículo similar, como si esos agentes tuvieran licencia para matar.

El desenfreno de la violencia parece alojarse en el tuétano de la familia, porque de otra manera no se explica ni se justifica un suceso donde padre e hijo ultiman a dos jóvenes por una rencilla que pudo resolverse por vía de diálogo o en justicia.

La ciudadanía no quiere ni desea acostumbrarse al legajo de crónicas sobre muertos y heridos, robos, atracos, secuestros, narcotráfico y otras formas de violencia y delincuencia, por lo que corresponde a las autoridades devolverle el sosiego perdido.

El Nacional

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