La niña Yanet Peña, de seis años, acompañada de su abuela Ramona Rosel, limpia ayer en el Cementerio de Cristo Rey, la tumba donde reposan los restos de su padre Edward Peña, quien fue muerto hace dos años durante una pelea por cinco pesos en un colmado del sector. La tradición cristiana consagra el 2 de noviembre de cada año como Día de los Difuntos.

