En el mercado local se está vendiendo a los consumidores un subproducto que se oferta como leche en polvo a granel, que los establecimientos colocan en saco, sin etiqueta, ni datos nutricional ni sanitario, lo que constituye un atentado a la salud de los niños.
Hace un año, estudios realizados por Pro-Consumidor determinaron que lo que se vende como leche no llegaba a los parámetros mínimos exigidos como alimento, o sea, 26% de materia grasa, 34% de proteínas y un máximo de 5% de agua.
Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud establecen que República Dominicana está 131 litros por debajo del promedio mundial de consumo de leche por habitante que es de 235.
Los dominicanos consumen alrededor de 950 millones de litros de leche por año, de los cuales el 61% se suple con producción nacional. La meta del Estado es alcanzar un crecimiento promedio de 5% y llegar a 1,200 millones por año.
Partiendo de los parámetros analizados y establecidos no es recomendable el consumo de la denominada leche a granel, ya que no es leche real, y esa denominación sólo puede ser utilizada para nombrar el producto obtenido de las glándulas mamarias de la vaca.
Al consumir este tipo de producto, la gente se arriesga a contraer bacterias que causan enfermedades gastrointestinales.
Hasta el momento, ProConsumidor se ha limitado a analizar el producto y prohibir su venta tras demostrarse que no cumple con los estándares para ser vendida como leche. Se desconoce qué ha sucedido con el proceso.
Sobre este aspecto, la Ley 358-05, la cual en su artículo 34 dispone que los productos y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, consumidos o utilizados en condiciones normales o previsibles, no representen peligro o nocividad, ni riesgos imprevistos para la salud y la seguridad del consumidor.
Dinamarca es el principal suplidor del mercado local con US$377.8 millones, equivalentes al 43.9%, seguido de Estados Unidos con US$124.7 millones, para un 14.5%. Los datos, partiendo del valor importado, muestran un crecimiento continuo cada año, y una amenaza permanente para los productores locales.

