osé Rafael Sosa
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a La XVI Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo tuvo un valor no resaltado en su balance público: permitió constatar la fuerza creativa de los nuevos cineastas y en particular de Guille Mueses, un joven director que ofreció, con Suicidio y Asesinato, una demostración de consistencia argumental y el dominio de los recursos del cine, adjunto a dos formidables actuaciones de Augusto Feria y Josué Guerrero Rojas (quien sabe si las mejores de todos sus papeles en cine).
Suicidio y Asesinato es un juego de sensaciones obsesivas trenzada de atemporalidad en el proceso que debe darse para que un suicida primero acabe con su vida y luego asesine a alguien, situación racionalmente imposible de darse.
Guille Mueses se decidió por un tema universal y de interés ante cualquier audiencia, manejando con admirable gestión, su manejo de cámaras, la colorización, el límpido sonido y su inteligente gestión del enfoque del detalle fílmico, factor que debe seguir profundizando el cine dominicano en general. Una joya visual que anuncia la llegada de lo nuevo en la pantalla.

