Madera fustiga jefes de Fedombal por el Premundial
El experto en baloncesto y cronista deportivo no estuvo de acuerdo con la contratación de Julio Toro y crítica a los ejecutivos del basket
Cierro con la segunda entrega del amigo Luis Rafael Madera, quien me envió un artículo sobre la participación dominicana en el Premundial.
Veamos que nos dice:
La designación del dirigente Julio Toro fue una ciclópea mentira. Por espacio de seis meses se publicitaron las palabras de los encargados de la selección sobre que se estaba en conversaciones con Flor Meléndez, Rubén Magnano, Julio César Lamas, Guillermo Vecchio, Silvio Santander, Néstor Rafael García, Bob Bender y otros cuantos más. Lo único cierto es que se designó «de dedo», como en los mejores tiempos de Joaquín Balaguer, al menos dominicano de los entrenadores de todo Puerto Rico, pese a su cacareado anunció de que nació en Santurce, en Barrio Obrero, lugar preñado de dominicanos, en la actualidad.
Meléndez, ampliamente conocido en el país, remitió una correspondencia donde acusaba a la FEDOMBAL y directamente a Herasme, St. Hilaire, Rafael Uribe y Melvyn López de utilizar su nombre e irrespetársele. Vecchio trató de comunicarse a las oficinas de la entidad, pero nunca recibió respuesta. Del resto de los argentinos, con ninguno se habló, quizás se pensó que nadie accesaría a ellos, pero quien escribe conversó con casi todos, para recibir a cada instancia la misma sorpresa e incredulidad.
Solo alguien sin proyecto, con deseos de ganarse una plata fácil aceptaba la selección dominicana en las condiciones que la tomó el señor Toro.
Toro concluyó con dos asistentes, nombrados en los albores de la justa, sin que jamás hayan estado en los entrenamientos anteriores. Me excusarán mis amigos Melvin López, José Maita- Mercedes y José Diloné, pero hicieron el ridículo, demostraron escasa personalidad y jamás fueron tomados en consideración.
Llevar a Ricardo Greer fue una burla, 10 años después, para hacer de hazmerreír; Marlon Martínez fue un derrota moral para el presidente de Fedombal.. El ingeniero Herasme me juró por todos los miembros de su familia que este jugador jamás volvería a estar dentro del grupo de invitados, por sus reiterados actos de indisciplina ¡palabras que se lleva el viento!
El grupo que llevó Toro fue un irrespeto para otros grandes del deporte nacional. Cada vez se hace más amplia la estela del grupo de 1977 y por consecuencia, la de todos los participantes en el Mundial de 1978 efectuado en Filipinas.
De las estrellas, cuanto egoísmo, cuantas individualidades, pero escaso trabajo de equipo. Pese a ser profesionales, parece que las lecciones no se aprenden.
Las distracciones estuvieron a la orden de los días. La llegada temprana a Puerto Rico para «foguearnos y estudiar los rivales» fue otra farsa, para terminar en una fiesta de cumpleaños de Charlie Villanueva, donde se tiró la casa por la ventana.
César St. Hilaire!, acuarteó el equipo antes del juego contra Canadá. ¿Inexperiencia?, ¿incapacidad?, ¿inocencia?
Luis Flores, por segunda vez y en el mismo escenario, una gran desilusión. Fuera de posición, sin facultad para conducir un encuentro, un soberano fracaso, coincidencialmente ha sido así cada vez que Pedro Pablo Pérez está cerca del seleccionado local. Carlos Morbán necesitaba más apoyo, no será jamás un líder indiscutido y eso es requisito indispensable para la posición; Juan Coronado es muy inexperto, sin todas las herramientas, pero aceptó su rol, quizás el único, aunque no le veo condiciones para aspirar a más. Franklin Western con problemas con Toro desde su incorporación tardía a Bayamón.
Ahora nos queda soñar con una invitación al Mundial de Turquía, ante nuestra incapacidad. «Lloramos como mujeres lo que no supimos defender como hombres» frase repetida desde tiempos inmemorables.
Pese a todos ellos y muchos otros más, seguimos teniendo país, seguiremos teniendo baloncesto, maltrecho, pero baloncesto y habrá un mundo mejor, más adelante, estoy convencido de ello.
¡Viva la República Dominicana!, ¡carajo!
Como dicen al final de los programas pagados en la televisión, los conceptos emitidos en la columna de hoy, son responsabilidad de Luis Rafael Madera. ¡Anjá!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

