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TE ENTERASTE

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El entierro de la Cuyaya

 

Nunca había asistido a un entierro donde se manifestara tanto dolor como fue el de la Cuyaya.

Miles de simpatizantes de las Aguilas Cibaeñas, (La Mamá de la Cuyaya), soportaron la inclemencia de un sol ardiente para dar el último adiós a un pájaro que no quería morir.

Juanchy Sánchez, principal accionista de las Aguilas y Fabio Augusto Jorge, gerente financiero, por poco se “matan” en una seria discusión en la que se sacaron machetes.

Juanchy planteó muy incómodo que la Cuyaya fuera sepultada en el cementerio del Ingenio, bajo el alegato de que el pájaro despedía un mal olor que nadie aguantaba.

Fabio Augusto se opuso bajo el alegato de que eso era una ofensa a la gloria de un animal que tiene 20 campeonatos y que ha dado tanta felicidad a sus amigos y parientes.

Y planteó que a la Cuyaya se le hiciera un entierro en el cementerio 30 de Marzo, con grandes honores.

Vega Imbert

Me dio mucha pena ver a José Augusto Vega Imbert, presidente Advitam, de las Aguilas, arrodillado y llorando como un niño.

“¿Por qué te fuiste? Tú sabes lo que te quería. Y te lo digo, pues el amor para ti es más grande que el que le tengo a mi tía Rosita”.

Pappy Bisonó

Uno de los más grandes aguiluchos de todos los tiempos, pidió mirando hacia el cielo que la Cuyaya no fuera sepultada.

Bisonó fue cargado por Luichy Sánchez y Stanley Javier, pero ambos tropezaron con una tumba y los tres cayeron al suelo. Por suerte llegaron los paramédicos y los montaron en una ambulancia de los Bomberos de Santiago.

Rolin Fermín

Inesperadamente y sin conocer las razones, Rolin Fermín anunció vía Facebook y twitter que la Cuyaya había revivido.

Se originó tremenda confusión y la gente comenzó a aplaudir.

Cuando se conoció la verdad, que la Cuyaya tenía más de dos semanas muerta y certificada por Patología Forense, querían matar a Rolin y enterrarlo junto con la Cuyaya.

En ese momento Juanchy Sánchez anunció que Santana Martínez leería el panegírico. Eso calmó a la multitud.

No pudo articular palabra y fue necesario sacar cargado a Santana Martínez del cementerio, después de perder el conocimiento.

Juan de Dios

El fiebrú Juan de Dios Llaverías asistió al entierro junto a su compadre Julio Pichardo y su sobrino Quilvio Hernández.

Se vivió otro momento de confusión, cuando Juan de Dios se le soltó a sus amigos, se tiró en el hoyo y se rompió la nariz, el brazo derecho y 19 costillas. Eso me causó mucho dolor, pues tengo una gran amistad con Juan de Dios Llaverías.

Doris de Fermín

Doris de Fermín, la esposa del pequeño Rolin, dijo que en su casa no se cocinaría por una semana en duelo, mientras que Tomasito Jiménez se incomodó y anunció que renunciaría a ser parte de los deudos de la Cuyaya.

Kelvin Cabral

Por las condiciones en que estaba la Cuyaya se prohibió la transmisión en vivo del entierro y eso causó una nueva trifulca cuando el buena gente de Kelvin Cabral, le dio una galleta a Pappy Pérez, responsable de prensa de las Aguilas.

Junior Brea

Junior Brea llegó tarde al entierro y alegó que había un tapón en la carretera, ya que salió un poco tarde desde la capital.

Brea junto a Roberto Tineo, Félix Fernández y Moisés Saltos, se colocó debajo de una mata y nadie pudo calmarlo y pararle los sollozos.

Junior no creía que la Cuyaya había muerto. ¿Y es verdad que falleció?, le preguntó a Juanchy.

“¡Juventud, dígame que no!”. Juanchy le respondió que la Cuyaya había recibido 19 puñaladas, incluyendo 5 en el corazón.

Implante

El doctor Marcos Díaz, junto a su asistente Víctor de Jesús, lloraba sin parar y reveló que a la Cuyaya días antes de morir se le haría un implante.

Marcos Díaz tuvo que ser sacado del cementerio cuando el calor hizo que se desmayara y se golpeara la cabeza.

Panegírico

Mendy López, el conocido narrador de las Aguilas, se paró frente al féretro para leer el panegírico. Estaba junto a los inconsolables hermanos Radhamés y Ramón Gómez Sánchez, que todavía en la madrugada se levantan a llorar.

“¡Dios, recibe en el cielo a la Cuyaya como ella lo merece!”, dijo Mendy.

“Nuestro Señor, comprende que murió al ser traicionada por sus contrarios. Ella es buena, honorable y merece tu perdón. Debe ir a un lugar privilegiado. ¡Descansa en Paz, Cuyaya de mi vida!

 

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.”
Alphonse de Lamartine
“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.”
Jorge Luis Borges

Leo Corporán

Columnista y editor deportivo de El Nacional. Fundador del Club Mauricio Báez.