Robinson Canó ama a su pueblo.
El intermedista de los Marineros de Seattle, quien tiene un contrato de 240 millones de dólares, está jugando a todo tren con el objetivo de que las Estrellas Orientales avancen a la serie final del Torneo de Béisbol Invernal dominicano, que está dedicado a Don Pilindo Bonetti.
Canó ha llevado alegría al pueblo de San Pedro de Macorís.
Y también ha motivado a los jugadores de los Orientales para que pongan un extra en la lucha que sostienen con las Aguilas Cibaeñas por estar en la final de la justa invernal.
Robinson ha sido de gran valía para los seguidores del equipo verde, que tienen un deseo inmenso de ganar el título de la pelota criolla.
Las Estrellas Orientales tienen 47 años que no conquistan la corona del béisbol dominicano. Y eso es mucho tiempo.
Canó entregado
Robinson Canó está entregado.
Se observa concentrado en el plato, corre las almohadillas como si fuera un novato, siempre está animando a sus compañeros y al final no esconde su sonrisa cuando las Estrellas logran el triunfo.
Robinson está entregado por completo. Y esa es una buena enseñanza.
Todos debemos sentirnos orgullosos de que Canó se encuentre viendo acción en el béisbol dominicano.
Robinson está considerado como uno de los mejores intermedistas del mundo.
Y eso es lo que están viendo los fanáticos dominicanos que asisten al play y los que siguen el juego por televisión.
Canó es un muchacho humilde, buen hijo y con grandes sentimientos humanos.
Alberto Perdomo
Tengo la información de que hace días que la Tesorería cumplió con colocar los fondos en el Ministerio de Deportes para que los atletas que ganaron medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, México, reciban el dinero prometido por conquistar las preseas.
No se habló verdad cuando se informó que la Tesorería era culpable de que los atletas no habían recibido sus pesitos.
Me encontré extraño cuando leí esa reseña, pues conozco a Alberto Perdomo y sé que es un deportista y un seguidor de los atletas dominicanos.
Lo bueno es que ya los atletas medallistas tendrán sus chelitos. ¡Qué bien!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos

