Días inolvidables Se vivieron en los XV Juegos Centroamericanos de Santiago
El legado que dejó el magno evento todavía se conserva en la memoria de los atletas, dirigentes y los que pudimos disfrutar de esos días históricos que nunca se olvidarán
Recuerdo como si fuera ayer la celebración de los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago-86.
Participé de lleno en ese gran acontecimiento que marcó un hito en la historia deportiva nacional e internacional.
Allí hubo de todo y los periodistas reportaban hasta con las “uñas” cada actividad de los Juegos que recibieron un gran respaldo económico del ex presidente, hoy fallecido doctor Salvador Jorge Blanco.
Podría escribir un libro de 453 páginas de los Juegos Centroamericanos de Santiago, pues tengo grandes recuerdos del magno evento.
El empresariado, el gobierno, las organizaciones deportivas de Santiago, los voluntarios, los atletas, dirigentes, técnicos y en especial el pueblo, unieron voluntades para que los XV Juegos Centroamericanos y del Caribe fueran memorables.
30 años
Quiero felicitar a los dirigentes del Comité Olímpico Dominicano, Luisín Mejía, Luis Elpidio Cumba y Nelly Manuel Doñé, quienes junto a Monseñor Agripino Núñez Collado, Manuel Estrella, Felito García y Guillermo Saleta, distinguidos santiagueros, formaron un eficiente Comité Organizador y han puesto a los dominicanos a recordar esos grandes acontecimientos que todos tuvimos la oportunidad de disfrutar en grande, ya que allí participaron atletas sobresalientes del área Centroamericana y del Caribe que nunca olvidaré su participación por su enorme talento.
Lágrimas y emoción
Las lágrimas y la emoción estuvieron al orden del día en aquellos Juegos Centroamericanos en que nuestros atletas se entregaron por completo para alcanzar 70 medallas con un gran sacrificio.
Tenis de mesa
En mi mente está el recuerdo de esa madrugada en que el tenis de mesa dominicano puso a vibrar a los cibaeños y otros simpatizantes del deporte que viajaron a Santiago a presenciar las competencias de los Juegos Centroamericanos.
En una labor titánica Mario Alvarez Soto alcanzó la medalla de oro cerca de las 3 de la madrugada.
Gocé esa victoria, pues un compatriota había conquistado otro laurel.
Se unieron a las medallas de tenis de mesa, Juan Vila y Raymundo Fermín, dos grandes de esa disciplina que junto a Mario Alvarez Soto nos enseñaron que cuando la patria nos llama todo se puede.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

