LEO CORPORAN
Edirto Deportivo
Anoche se tomaron dos decisiones inconsecuentes, de acuerdo a mi óptica.
La Liga Dominicana de Béisbol Profesional, que dirige el amigo Leonardo Matos Berrido, tomó una decisión severa, pero que pudo haberse dejado para el día de hoy, con la mente más fría.
Estoy consciente de la situación que enfrentaba el doctor Matos Berrido, pero él mismo justificó mi posición al expresar que no es un hombre que acostumbra a tomar decisiones precipitadas.
La Liga suspendió por el resto de la final a Félix -El Gatito- Martínez y eso originó que los Gigantes no salieran al terreno.
El árbitro principal decidió confiscar el partido.
Eso causó un revuelo que todavía suena en el pueblo.
Se dice que hay hasta líos en San Francisco de Macorís.
El doctor Matos Berrido es un hombre de amplia experiencia y que sabe lidiar en todas las circunstancias.
Sin embargo, no sé qué lo animó a tomar esa dura decisión, pues el play estaba casi lleno.
Pienso que Matos Berrido debió maniobrar y convertirse en un Agripino para que se pudiera jugar y no estar en el tranque que enfrenta hoy el béisbol dominicano.
No es fácil opinar cuando hay que tomar una decisión que puede traer consecuencias impredecibles.
Matos Berrido ha manejado varias situaciones críticas con tranquilidad y tiene a su favor que no teme a nadie.
Pero entiendo que no fue correcto, por el escenario que ya estaba creado y con un público con gran deseo de ver pelota y no lo que sucedió anoche, que los fanáticos se marcharon a sus hogares desilusionados.
Y creo que se debió jugar en San Francisco de Macorís. Tampoco pienso que es una decisión fácil.
Ahora nos corresponde hablar de la reacción de los Gigantes.
Laurentino Genao
Luego de conocerse la decisión de la Liga, lógicamente llegó la reacción de los Gigantes.
Habían dos posiciones.
Los jugadores planteaban que no jugarían si se le mantenía la suspensión al Gatito Martínez.
Y el asunto fue más grave, pues los principales jugadores favorecían esa postura.
En cambio, Laurentino Genao, presidente de los Gigantes y su padre, estaban de acuerdo en salir al terreno y emitir un documento de protesta. Además enviar a la Liga una apelación a la decisión que consideraban incorrecta.
Entiendo que la posición más atinada era la de jugar.
Claro, tampoco era fácil decidir.
Laurentino, un joven directivo de la pelota dominicana, estaba arropado por los jugadores que furiosos se resistían a entrar al terreno bajo el alegato que se quería dar la corona a los Tigres del Licey.
Genao buscó todas las formas de jugar, pero no pudo cuando el árbitro Jeff Macías no le dio tiempo para poder convencer a sus jugadores.
Macías le dijo a Matos Berrido que los reglamentos establecían que cuando un equipo no sale al terreno en cinco minutos se puede decretar la confiscación.
Laurentino en ese momento de tanta presión no encontró a ningún aliado que no fuera su padre, uno de los creadores y fundadores de los Gigantes.
Stanley Javier
Llegó inesperadamente Stanley Javier, accionista de los Gigantes y una persona con gran ascendencia entre los jugadores de todos los equipos.
Luego de varias horas de conversaciones, Stanley logró llevar la tranquilidad a los jugadores de los Gigantes que se marcharon convencidos de que Javier tenía razones para sus argumentos.
Varios jugadores de los Gigantes me dijeron que Stanley fue una tabla de salvación.
Elogiaron su forma de hablar con mesura y comedimiento.
También resaltaron el trabajo de Laurentino Genao, quien nunca perdió la calma y el sentido de su responsabilidad.
En peligro
El béisbol está en peligro.
La pelota iba muy bien, pero desde noche va muy mal.
El lío fue feo y no le gustó a nadie.
Hay que buscar los correctivos para que no se repita una acción semejante.
Ese es mi criterio.
Frases
Lo que las leyes no prohiben puede prohibirlo la honestidad
Languidece la virtud sin adversarios
Si os sujetais a la naturaleza, nunca seréis pobres, si os sujetais a la opinión nunca sereis ricos
Todo poder excesivo dura poco
Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido
La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias
Lucio Anneo Séneca
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

