Juegos Escolares hay que aprovechar el entusiasmo
Son muchos los sectores que tienen el deseo de ayudar con recursos y con el montaje de los Juegos Escolares, pero se requiere contactarlo
La licenciada Josefina Pimentel, ministra de Educación, está identificada con los Juegos Escolares.
Así hay otros sectores del empresariado y elsector oficial que han mostrado su disposición de ayudar.
Eso hay que aprovecharlo.
El senador José Rafael Vargas, el profesor Nelly Manuel Doñé, el licenciado Luisín Mejía y el profesor Luciano Ramírez están a la vanguardia de buscar todas las soluciones para el montaje de los Juegos Escolares.
Y eso es bueno. Y tenemos que darle un firme respaldo.
Un duro golpe
Un duro golpe recibí al conocer la noticia del fallecimiento de la vieja amiga Siylvia Troncoso, con quien pasé muchos momentos agradables en las décadas del 80 en el basket superior.
Comparto algunos párrafos con el compadre de Sylvida, el periodista Rafael Madera:
Veamos:
Recuerdo en la sección Oeste C del Palacio de los Deportes, desde allí salía la defensa más enconada del equipo del Club Naco. Cuando vitoreaba a los suyos quería que su voz se escuchara en toda la instalación.
Así era Sylvia Troncoso, intrépida y llena de osadía. A su alrededor todo era luz y emoción. No había grises. Con su partida el deporte perdió una de sus figuras más entusiastas.
Muy temprano se involucró en el baloncesto, siempre con el Naco y allí junto a su esposo Eric Ramos, manejó ese quinteto. Apadrinó a El Grillo Vargas, Tito Horford y Manuel Nadal cuando llegaron a Santo Domingo, y les bautizó sus primeros hijos. Su propio hijo, Eric Joel, fue figura de los Delfines del Naco, en natación.
En los últimos años se convirtió en fanática de Rafa Nadal.
La vida de Sylvia no fue sólo teatro y poesía, fue también tabloncillo, piscina y canchas de arcilla.
He conocido pocos seres humanos tan decididos a vivir como mi querida Sylvia. Paz a sus restos y mi abrazo fraterno a Pickie, Tetela, Cucuchi, Ana María y la bella Ana Rossina. A Eric,Eric Joel y Liana la seguridad de que un ángel está cuidándolos.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

