El profesor descata los beneficios que aportan los juegos al desarrollo integral de los estudiantes y del deporte en sentido general
El profesor de educación física, Nelson Acevedo, me envía una interesante carta que trata sobre la importancia de los Juegos Deportivos Escolares, la cual quiero compartir con todos ustedes:
Resulta sorprendente y hasta fabuloso conocer los múltiples beneficios que pueden aportar los Juegos Escolares.
Por eso, quizás, tantas personas recuerdan con alegría la celebración de la cuarta versión de éste evento en el 2008.
En esa ocasión fue rescatado luego de una inercia de 31 años desde su anterior realización.
La ciudadanía disfrutó el certamen y valoró la iniciativa del gobierno del señor presidente doctor Leonel Fernández y de sus funcionarios, apoyados por el movimiento olímpico.
Y tenía razones para hacerlo.
La contribución de éste tipo de actividades se manifiesta en muchas dimensiones.
Social y educativo
La sociedad sale ganando, al ocupar a sus niños, niñas y adolescentes en la práctica sana de deportes en la escuela.
Esto garantiza que en el futuro contemos con mejores ciudadanos.
El aporte educativo es evidente.
El evento no busca solo la creación de campeones deportivos, más que eso, persigue construir un ser humano integral.
Mente sana en cuerpo sano.
Fortalecen deporte
Según entendidos en la materia, el deporte de alto rendimiento necesita contar con relevos permanentemente.
Nuestro país es débil en ese sentido.
Mientras tanto las escuelas reúnen más de dos millones y medio de estudiantes, la mayoría en edades que van de los 9 hasta los 17 años.
No existe mejor cantera para el desarrollo de una reserva deportiva nacional.
Además el deporte escolar no sustituye la estructura olímpica y federada.
Por el contrario, ayuda a conformar una pirámide deportiva más sólida.
Una muestra palpable fue la cosecha de talentos que obtuvieron algunas federaciones deportivas de los pasados IV Juegos.
Los juegos también hacen la escuela más atractiva y divertida. Desarrollan competencias intramuros de diferentes deportes en cada centro educativo. Luego se compite en varios niveles de eliminatorias interescolares. Así elevan la identidad y la integración de las instituciones de enseñanza. Cuando un o una estudiante llega a la competencia final es ya un verdadero campeón que se regocija en el orgullo y la alegría de su escuela, su comunidad y por supuesto de sus padres.
Es enorme la contribución de los juegos escolares como fiesta deportiva y educativa nacional. Mucho más si se logra mantener el ciclo y se celebran periódicamente tal como lo establece la Ley General del Deporte. Todos debemos sentirnos comprometidos con esa meta.
Hasta máñana, si Dios quiere, dominicanos.

