El ingeniero Frank Herasme, ex presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal), me envía una interesante carta en la que analiza la situación del deporte nacional, que publico a continuación:
Hermano y amigo Leo.
A propósito de los últimos acontecimientos que evidencian con claridad las diferencias puntuales entre el Ministerio de Deporte y el movimiento deportivo (COD, federaciones, asociaciones, clubes y ligas), me apresuro a presagiar sobre el avecinamiento del gran peligro que amenaza el futuro del deporte dominicano.
Un ministro de espejismos
En una entrega que te hice en el mes de septiembre, me expresé sobre los grandes problemas que tendría que enfrentar el nuevo ministro, doctor Jaime David Fernández Mirabal, quien ante la falta de recursos comenzó a responder con espejismos: cabalgatas, clubes escolares, intromisión en el INEFI que produjo una rápida respuesta de su director, Danilo Mesa; limpieza y arreglos menores, siembra de árboles, anuncio de atletas y ex atletas de alto rendimiento a centros escolares, (etc, etc), puros espejismos con despliegues de prensa. Todos decidimos esperar que entrara el 2013 para hablar sobre el futuro de nuestro deporte. Comenzamos a sentir escepticismo.
Hoy la situación es gravemente peor, porque no se trata de espejismos, sino de conceptos arraigados que irremediablemente afectarán el desarrollo de todos los deportes en sentido general. Nuestro ministro lo ha centrado todo en el término fomento. Se ha encasquillado en algo importante, pero que solo representa una pata de la mesa.
Jaime David nos hace recordar un par de ministros de décadas anteriores que llegaron a inventar, generando graves y difíciles enfrentamientos con el movimiento deportivo. Al amigo Jaime le quiero recordar que el Comité Olímpico Dominicano, las federaciones deportivas, asociaciones provinciales, ligas y clubes, son las que organizan competencias, desarrollan árbitros, técnicos, entrenadores y jugadores; y los que cargan pesado en el orden estructural e institucional.
Esto se embromó
Me cuentan que nuestro ministro ha perdido el don de escuchar, lo que también lo convierte en irreflexivo. El equipo que lo rodea tampoco está ayudando mucho. Se empecinan más en alimentar la confrontación.
Está claro que las federaciones sufrirán un gran descalabro con lugar de sus compromisos en el plano internacional y local, que los torneos superiores de las asociaciones de baloncesto, que son el máximo atractivo de nuestras provincias y municipios, colapsarán por la falta de apoyo, que el COD se quedará sin respuesta y hará el ridículo en sus próximos eventos internacionales, y que nuestras federaciones deportivas reducirán su ascendente desempeño. Se acerca el descalabro y habrá un solo responsable.
Pasividad
e incapacidad de lucha
Todo parece indicar que las cabezas del movimiento deportivo están esperando el derrumbe para incrementar su capacidad de lucha. Están llenos de temores.
Unos pocos se han expresado, y eso sí que es lamentable. Aunque la carta magna del COI hable de armonía con el Estado, hace mucho rato que desde el organismo estatal se trazó romper esa armonía.
La prensa deportiva y analista también habla poco. Todo parece indicar que el desguañangue se dará a la vista de todos o ante la ignorancia de todos sin que nadie diga y haga lo que tiene que decir y hacer.
El desarrollo del deporte se nutre del fomento y la masificación, pero de nada sirve sin la elevación de los niveles de tecnificación; así como las competencias nacionales e internacionales, que absorben el 75% del presupuesto de todas las federaciones. Las competencias internacionales son el gran referente, las que marcan tu nivel en tu continente y en el mundo.
Pónganse cómodos para ver este triste y deprimente espectáculo de degradación de algo que ha costado tanto tiempo y trabajo a tanta gente.
Suyo siempre,
Ing. Frank Herasme,
Ex presidente Fedombal.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos
Albert Einstein
El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo.
Antoine de Saint-Exupery

