Adiós: cinco letras que encierran un contenido místico, una despedida en la vastedad indescifrable de los horizontes. Se marcha el 2008 al resonar el último gemido campanario de este 31 de Diciembre.
Con repiques de sirenas, algarabías, lágrimas y tristezas, recibimos la llegada del año nuevo, su abstracta estadía y designios universales.
Nadie debe culpar las variantes positivas o negativas del año que se marcha, porque son propósitos de la historia y del irrespeto a los mandatos divinos de Jesús, el Rey de Reyes. Lamentablemente vivimos en un mundo lacerado por el odio, la sed desmedida de riquezas, la maldad, la ingratitud, cual hidra de 7 cabezas; descomposición social y moral, ansias de poder, ausencia del amor, ofensas y subestimación, por lo que el gran Mahatma Gandhi dijo que el mundo está herido de muerte por su política sanguinaria.
La humanidad se dirige hacia la auto destrucción y las frases de Flaubert, adquieren hoy una dimensión filosófica que debía hacer reflexionar a todos los hombres, cuando expresa: El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí porque se nos escapa el presente.
La llegada del 2009 todos la esperamos con alientos ternezas y alegrías y emociones al tictac de los latidos de nuestros corazones, aunque el porvenir resultara cada día mas complejo y tétrico antes los giros y variantes en todas las dimensiones que conforman hoy los cincos Continentes.
En nuestro gran país se observa cada día mayor índice de marginalidad contra los necesitados y hambrientos, la desventura y discriminación racial, el olvido muchas veces de hombres y mujeres honestos y capaces, porque el ejercicio de la política no ha cambiado con pocas excepciones, y tenemos el mismo sistema desde 1844 hasta hoy.
La desigualdad, falta de oportunidades, crisis de la dignidad, virtud, ética y el pundonor, son tragedias juntos a otras que continúan atravesando millones de dominicanos y dominicanas ante la carencia de hálitos de esperanzas y nuevos amaneceres.
Te marchas 2008 y nos dejas envuelto en la incertidumbre y la esperanza que no debemos perder, aunque durante tu reinado tuvimos alientos y cosas positivas, pero mas sombras que luces, lágrimas y clamores, porque solo el hombre está destruyendo al hombre, a la naturaleza, genera y construye el armamentismo, prepara las guerras internas y externas entre pueblos y naciones.
Se hace poco por el imperio de la paz, vulnerando la economía, hombres exhiben sus bonanzas, propiedades, lujos, ostentaciones, aunque muchos invierten en diferentes obras, sin pensar jamás que al final de la vida nadie ha podido trasladar en su ataúd, mansiones, fincas, yipetas, y riquezas diversas, aunque tenemos muchos hombres que invierten y tienden sus manos al desvalido.
Y nos preguntamos, ¿Cuándo habrá una paz duradera? Cuándo habrá menos pobreza
Y angustia?, porque los placeres, bonanzas son bienes que no sacian al obtenerse, la tranquilidad de la vida, aunque afligen cuando se han perdido, tal como refiere Eduardo Marquita: Oro, Poder y Riquezas, muriendo has de abandonar y al cielo solo te llevas lo que des a los demás.

