VENICE, EU. AFP. El derrame de petróleo en el Golfo de México, el peor en décadas en Estados Unidos, amenazaba con agravarse este sábado, cuando se recurría a medios excepcionales para intentar contenerla, al tiempo que se esperaba en el terreno al presidente Barack Obama.
Están en curso varias operaciones, indicaron guardacostas y la dirección de la petrolera británica British Petroleum (BP), que explotaba la plataforma accidentada y hundida el 22 de abril, que provocó una fuga de crudo que se mantiene.
Varios equipos trabajaron toda la noche para inyectar 11.400 litros de productos dispersantes, y los resultados se estaban evaluando este sábado.
Equipos de emergencia se desplazaban a las zonas costeras amenazadas para realizar operaciones de limpieza y BP puso a disposición del público un número telefónico gratuito para que llamen quienes se ofrecen como voluntarios.
Más de 84 km de diques flotantes fueron desplegados para intentar contener la mancha de petróleo. Más de 3,8 millones de litros de petróleo mezclado con agua fueron ya retirados del mar.
Otras dos plataformas petroleras en el Golfo de México debieron detener sus operaciones por razones de seguridad y una fue evacuada.
Una parte de las aguas del Mississippi, el mayor río del país, estaba siendo desviada en dirección de los humedales para contener la marea negra, decretada «catástrofe nacional» por la administración, lo que permite utilizar medios de todo el país.
Según Obama, 1.900 funcionarios federales dotados de 300 barcos y aeronaves se encuentran en la zona.
Obama estará en el lugar el domingo para «apreciar la fuga de petróleo y la reacción» de las autoridades, indicó la Casa Blanca el sábado. El mandatario pretende asimismo demostrar que sigue de cerca la situación, cuando las críticas dirigidas a su predecesor, George W. Bush, por la lentitud de su reacción frente al huracán Katrina en 2005 siguen estando en la memoria de los estadounidenses.
The New YorkTimes destacaba el sábado que la reacción de la administración pudo haber sido más rápida.
El diario señala que el gobierno de Obama criticó enseguida a BP por su gestión de la catástrofe, pero denuncia que las autoridades pudieron actuar más rápido y prefirió descansarse en la empresa británica para encontrar las soluciones de urgencia.
La marea negra amenaza con provocar la peor catástrofe ecológica de Estados Unidos. Los guardacostas estiman que la fuga de petróleo podría agravarse considerablemente, derramando millones de litros de crudo cada día, informó este sábado el diario The Mobile Press-Register.
El volumen de petróleo que fluye al mar podría multiplicarse a 800.000 litros diarios, agrega el diario.
Empujada por fuertes vientos del sudeste, las primeras capas de petróleo tocaron el jueves de noche los humedales cercanos a la desembocadura del Mississippi.La mancha es del tamaño de Londres.
Mancha mucho más grande
MIAMI. AFP- La mancha de petróleo provocada por la fuga de crudo de una plataforma de la British Petroleum en el Golfo de México es al menos tres veces más grande que la última estimación realizada, dijo a la AFP Hans Graber director de un centro de análisis de imágenes satelitales (CSTARS) de la Universidad de Miami en conversación con esta agencia.
Gobernador ve catástrofe en derrame de petróleo
NUEVA ORLEANS, EU. AFP. La marea negra en el Golfo de México es potencialmente catastrófica para la región y amenaza «nuestro modo de vida», afirmó este sábado el gobernador del estado norteamericano de Luisiana, Bobby Jindal.
«Esta capa de petróleo no sólo amenaza nuestros pantanos y nuestros pesqueros, sino también a nuestro modo de vida», dijo ante la prensa el gobernador de este Estado del sur de Estados Unidos, uno de los más afectados por el derrame de petróleo registrado en el Golfo de México.
La marea negra en el golfo, la peor en décadas en Estados Unidos, amenazaba con agravarse este sábado, y se han desplegado medios excepcionales para intentar contenerla, mientras que el presidente Barack Obama es esperado este domingo en la zona afectada.
Varias operaciones se realizaban en forma simultánea para mitigar los efectos del derrame de crudo en el mar.

