Ninguna organización política se ha aprovechado tanto de los recursos estatales como el Partido de la Liberación Dominicana. Se especula mucho sobre las fortunas económicas de los directivos principales del partido morado, pero el carácter corporativo impide que salgan a relucir mayores datos.
La verdad es que nuestro país, durante los últimos 15 años, aparece entre los punteros del mundo en materia de corrupción pública, conforme a investigaciones de organismos internacionales.
Con tanto poder económico, con el asistencialismo que amarra por el estómago a la gente pobre, con el control de los medios de comunicación y el secuestro de las instituciones, es altamente difícil, por no decir imposible, sacar al PLD del poder mediante elecciones. Si no hay equidad entre las diferentes opciones políticas ni hay árbitros, la democracia dominicana es una simple pantalla.
Es un sueño pensar que esa corporación renunciaría a los privilegios estatales y ofrecería condiciones para la celebración de comicios libres. Además de que el Comité Político es el dueño del país, está el temor a la persecución en el hipotético caso de salir del poder. Un temor bien fundamentado, porque con una variación mínima de la justicia más la presión social serían decenas de peledeístas que pararían en las cárceles.
El temor a la persecución se da inclusive internamente en el PLD. Danilo Medina teme que Leonel Fernández le releve en el poder político, por una serie de razones que no es necesario detallar. Si hay temor entre compañeros se colige que el temor es mayor ante un eventual ascenso de una organización opositora.
El temor a la persecución de los peledeístas es el mismo fenómeno que se da con los chavistas en Venezuela. Es un sueño mayor pensar que los chavistas harían elecciones libres. Una derrota electoral no implica sólo su salida del poder, ni siquiera simple cárcel como aquí, significa inclusive muerte, porque las diferencias y el odio entre la oposición y el poder es mucho mayor que la que se registra en República Dominicana.
El día que a Maduro y a los chavistas los desalojen del poder —si los desalojan vivos— tendrían que refugiarse rápidamente en Cuba, porque hasta un amplio segmento de la comunidad internacional, incluyendo a los Estados Unidos, la OEA y la ONU, aprobaría o guardaría silencio ante la liquidación física de la clase gobernante venezolana. La problemática venezolana y dominicana se parece bastante.

