Una noche de agosto de 1987, el merenguero Jochy Hernández, que en paz descanse, regresaba a la capital desde Santiago luego de amenizar un baile con su orquesta. El autobús donde viajaban sus músicos fue embestido por un camión. En el accidente fallecieron cuatro de sus integrantes y el chofer.
Así fue reseñado por la prensa. Sin embargo, no todos propiamente murieron con el impacto de los vehículos, sino que los heridos fueron sacados del autobús y colocados a un lado de la carretera, en el paseo peatonal, con el fin de auxiliarlos y pedir ayuda.
Cuando los músicos trataron de hacer que un vehículo de los que transitaban por la carretera se detuviera para solicitarle ayuda, el conductor lo que hizo fue acelerar y cruzar por el paseo donde estaba acostados los heridos, terminando con sus vidas, en un afan frenético por escapar de lo que consideraba era un atraco.
Eso ocurrió en el 1987, época en que se acostumbraba a lanzar piedras a los vehículos para accidentarlos y proceder a atracar a sus ocupantes.
Recuerdo que a Miosotis, integrante de La Artillería, le desfiguraron el rostro de una pedrada que le lanzaron al autobús de los músicos.
Esa práctica tiene más de 40 años, y en la actualidad ha resurgido con vigor, pues ahora son bandas de hasta siete personas las que apedrean los vehículos que transitan de noche, con el agravante de que ahora portan armas de fuego, y se han convertido en un terror en las carreteras.
Ya ven lo que le hicieron a los músicos de Maria Díaz, como tambien la brutal agresión a una muchacha dominicana que vino hace unos días de Nueva York a pasar aquí las navidades a la que le desfiguraron la cara de una pedrada.
Es decir, que la delincuencia no solo tiene a la gente cercada en las calles de la ciudad, sino que también ha tomado las carreteras para cometer desmanes, sin que la policía pueda resolver ese problema, por más camionetas y efectivos policiales, que dice estar tirando a las calles.
«Nos tiene rodeados», como dice Ñonguito… Sin escapatoria, como en el «viejo oeste norteamericano», con el Sheriff sin saber qué hacer con tantos bandidos en el pueblo y en los caminos.
Como están las cosas músicos que viajan de noche por carretera van a tener que contratar un servicio de seguridad para poder seguir tocando.

