Hace ya unos meses, junto al buen amigo y colega Jorge Ramos, editor de espectáculos del matutino Hoy, conversábamos con el presidente de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía (CNEPR), Oquendo Medina, sobre distintos tópicos relacionados al quehacer radial.
Uno de los temas que salió a relucir fue el de la deficiencia que acusan algunos animadores radiales en la actualidad.
Y, por supuesto, iniciamos un ejercicio con nombres, apellidos, estaciones radiales y programas de jóvenes que hoy tienen como su modus vivendi la animación de tandas y programas musicales, y la verdad es que el resultado arrojado es motivo de mucha preocupación.
Una tarde interesante, donde pasamos revista a variopintos temas.
Días después conversaba con un director musical sobre los temas tratados con Oquendo Medina y el buen amigo hizo un mea culpa de su realidad. ¿Pero qué hacer cuando los mejorcitos prefieren dedicarse a la lectura de noticias?, fue la respuesta de este director radial.
Las escuelas
Nos decía que para los directores de emisoras era un suplicio seleccionar buenos animadores musicales, o como algunos llaman, discjokies.
En el país hay una proliferación de escuelas de locución que distan mucho de ser verdaderos centros de de enseñanzas.
Y ese es otro punto a destacar por directores de emisoras que, aseguran, estas escuelas e institutos surgen como la verdolaga sin ningún tipo de control de las autoridades de Educación.
¿Se acabaron los fenómenos?
Hace tiempo que en la radio dominicana no se establecen fenómenos de animación como lo fueron en su tiempo Teo Veras, Marino Guzmán, Willie Rodríguez, Francis Méndez, Freddy Abreu (El Bello Bello), Carlos José Rosario, Héctor José Torres, Francis Moya, Luis Rafael Mejía (El muñeco), Nelson Brudy, Fernando Valerio (musical y noticia), Raffy Miliano, (musical y noticia), Ida Secín, Miledys Pérez, Vicky Estévez, La Julíssima, José Rafael Rosario (JR), entre otros, incluyendo al que se podría considerar el último fenómeno de la animación radial, Frank Moya (El Super Frank). Esto, por supuesto, tiene que ver mucho con el problema planteado.

