Un hombre puede cambiarse a sí mismo… y dominar su propio destino, esa es la conclusión de toda mente que está completamente abierta al poder del pensamiento correcto. (Christian D. Larson).
El comportamiento humano
El ser humano no ha aprendido a convivir con su misma especie.
A diario vemos cómo ciertos especímenes se desviven por llevar a cabo acciones que perjudiquen a sus semejantes sin darse cuenta de la degradación en la que se sumergen.
Mientras caminan en el muladar, van dejando tras de sí una estela de negatividad que al final de la jornada terminará aniquilándolos.
La ley del Karma es innegable, pero es una verdad que pierde sentido en este tipo de gente.
A veces esas acciones invitan a analizar a este tipo de personas y ver más allá del simple comportamiento humano.
Son seres por los cuales terminamos sintiendo pena, porque más temprano que tarde se hundirán en su propio fango.
El uso de los medios
Ciertos empresarios artísticos del patio se dan a la tarea, a través de sus relacionistas públicos, de bombardear las redacciones de los periódicos, así como a programas de radio y televisión, cuando necesitan vender un concierto o espectáculo.
Muchos llegan a la necedad cuando la pre-venta de boletas les indica que las cosas no marchan bien. Sinembargo, a la hora de enviar las boletas para la cobertura consideran que están haciendo un favor a los medios.
Como medio estamos obligados a llevar las incidencias de todo acontecimiento a los lectores, pero ésta no es condición para dejarnos usar como si se tratara de una obligación para con los empresarios.
Siempre hemos propugnado porque los medios compren las boletas para la cobertura de eventos, porque se evita tener que soportar las llamadas de los empresarios cuando la crónica no favorece sus intereses.
Consideran que con un par de boletas compraron al medio y al periodista.
Es ahí cuando el periodista debe demostrar su independencia de criterio, duélale a quien le duela.
Debe llegar la hora en que la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) se convierta en un ente activo que ponga las reglas de juego en cuanto al trato y las facilidades que deben ofrecer los empresarios artísticos para la cobertura de sus eventos.
Es una regla de juego, no una camisa de fuerza, que ojalá el próximo presidente de Acroarte y su Comité Ejecutivo, tengan los pantalones y las faldas suficientes para llevarla a cabo.

