No existe un término que provoque más urticaria en los exponentes del merengue que crisis.
Se escribe, se comenta, y se ha llegado a los extremos para justificar la ausencia de la radio dominicana del merengue romántico, del merengue de calidad, del que se conoce internacionalmente como un producto de exportación de la República Dominicana.
Confieso que soy de los que en algún momento he escrito sobre esta problemática que a ciertas figuras de la farándula doméstica molesta y atormenta.
Sinembargo, ahora la situación es tan real que nadie puede ocultar con un dedo lo que está a la vista de todos.
Hay una gran crisis y enredado en sus patas se va el merengue, como también la bachata y los demás ritmos nacionales e internacionales.
Pero, para tranquilidad de los merengueros, la crisis tiene asfixiado al mundo del espectáculo.
No se entiende cómo un concierto o espectáculo con artistas foráneos logra llevar tanto público, lo he escrito en otras ocasiones. Es un fenómeno para analizar.
Los patrocinadores se han convertido en verdaderos adoradores de la tacañería. Y es lógico, a todos afecta esta crisis que tiene postradas muchas actividades del entretenimiento.
La radio
Y si en medio de esta crisis usted le añade a la música dominicana el ingrediente de que cada vez más las emisoras se alejan de la difusión del merengue y la bachata, como ocurrió recientemente con Manía, entonces la piña se pone más agria para la música dominicana. ¿Qué hacer?

