La independencia de criterio crea muchos inconvenientes, sobre todo cuando esa independencia obliga a no plegarse a intereses particulares.
Ahí comienza a uno a convertise en un animal raro a los ojos de quienes entienden hay que apoyar criterios ajenos, en los que uno, por convicción y decisión, entiende que no tiene velas en ese entierro.
Ahora con nuestro apoyo irrestricto a Feliz Vinicio Lora, quien aspira, con todo el derecho que le asiste a todos y cada uno de los miembros de la Asociación de Cronistas de Arte, a buscar la presidencia de la institución, hemos conocido la pobreza humana en su máxima expresión.
Gente desesperada que no encuentra cómo echar el pleito electoral de otra manera que no sea lanzando improperios e inventando historias novelescas.
Peor aún, gente con colas tan grandes que podrían asfixiarse en sus propias madejas.
Gente que no pude explicarle a la membresía de Acroarte sus oscuras acciones mientras fueron directivos de la entidad. Es de tonto no aprender la máxima de que quien tiene techo de cristal no debe tirar piedras al vecino.

