POR José Antonio Aybar F.
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Degradación
El último caso de agresión física a una mujer por parte de un intérprete del llamado merengue de calle necesariamente lleva a pensar sobre el comportamiento asumido por estos jóvenes que se supone son los ejemplos a seguir por los fanáticos de esta música.
Recordamos el primer caso protagonizado por Omega, el cual copó las páginas de entretenimiento y los comentarios en los principales programas de radio y televisión, trascendiendo a espacios que nada tenían que ver con el área, durante varias semanas.
Hoy el caso de El Sujeto, otro exponente del merengue callejero, toma ribetes aún más graves, porque además de las agresiones verbales, causó mordidas y fracturas a su víctima.
Sin duda alguna, y que me excusen los involucrados en estos lamentables casos, el merengue, con esta variante, está asistiendo a una degradación no solo en términos musicales, sino también en la colocación de la imagen de todos los merengueros en la más baja degradación.
Descomposición
Quienes llevan la voz cantante hoy en el merengue, son muchachos humildes a los que, de golpe y porrazo, les sonrió la fama y los encuentró desprotegidos de los elementos necesarios para mantener los pies en la tierra.
Muchachos que arrastran consigo los problemas comunes en los hogares divididos, irresponsables, producto de las grandes necesidades propias del dominicano que vive en condiciones de extrema pobreza.
Este comportamiento que comienza en su forma de interpretar, de escribir y de manejarse ante el público y los medios, es el reflejo de una niñez desprotegida, carente de afecto, de amor, de las necesidades básicas que se requieren para crecer como un ser humano normal.
Más agresiones
Ya Omega vivió su experiencia carcelaria.
Ahora le toca a El Sujeto, quien guarda prisión en Najayo, luego de aplicarle medida de coerción y enviarlo allí por 30 días.
Al intérprete de Con cotorra no podrían cantarle cinco años de prisión, si no es que, como lo hizo la agredida por Omega, la víctima no retira la querella.
El apresamiento de estas figuras de un nuevo estilo de hacer merengue, es un mensaje que debe ser asimiloado por los demás exponentes.

