Pablo Milanés, el cantautor cubano, el trovador idolatrado, el co fundador de la Nueva Trova, junto a su archirival Silvio Rodríguez, hoy se pasea por los caminos de Latinoamérica ondeando la bandera de la reivindicación ideológica, a través de un discurso contrario a lo que promovió durante tantos años en el que acunaba con recelo la revolución cubana y sus conquistas.
Resabiando de sus propios planteamientos se destapó hace unas semanas en Miami, antes de sus primeros conciertos en la tierra del Tio Sam, contra el orden establecido en Cuba a partir del triunfo de la Revolución Cubana.
Milanés se reconoció como una de las víctimas de la represión del gobierno cubano, que lo mantuvo un año y medio en los campos de concentración conocidos como la UMAP (Unidades Militares para la Ayuda a la Producción).
Y hasta cuestionó la autocensura de la prensa cubana.
De repente encontró desde el litoral cubano a un Silvio Rodríguez respondón, con quien el intérprete de Yolanda sostiene y mantiene una enconada enemistad desde hace algo más de 20 años.
Silvio catalogó las declaraciones de Milanés como producto de las anémicas ventas de boletas para los shows que presentó en el Miami Arena.
Anoche el conflicto volvió a asomar cuando de manera autoritaria y propia de un accionar tiránico, la manager de Milanés impidió que el artista conversará con la prensa dominicana, compromiso asumido por el representante del artista en Estados Unidos Hugo Cancio, quien vendió la gira dominicana al empresario artístico Félix Cabrera, pero, según la señora Natacha, manager de Pablo, no tenía conocimiento de ese compromiso.
Cuando el artista llegó al hotel Hilton estuvo cerca de la prensa dominicana, pero fue secuestrado por su manejadora y llevado a sus habitaciones, violentando un acuerdo contractual.
Lo extraño es que Milanés, viendo a la prensa no se detuviera.
Pero más extraño es que el intérprete de Para vivir, desde la cuna del exilio cubano critique la autocensura de la prensa de su país, y aquí, en una nación democrática, que tiene como uno de sus mayores logros esa libertad de accionar, él, junto a su manager, se convierta en un censor de la prensa dominicana.
