¿Qué Pasa?

TESTIGO

TESTIGO

¿Hacia dónde vamos?

 “Un débil puede combatir, puede vencer; pero nunca puede perdonar” (Joseph Addison).

Desde hace años venimos escuchando que la sociedad dominicana va camino a la desintegración moral.

Si analizamos los acontecimientos ocurridos en el país en los últimos meses, tenemos que colegir en que llegó ese momento.

Tomando en cuenta los casos de narcotráfico, crímenes, complicidades en la justicia y otros estamentos del Estado con casos que han estremecido a la sociedad dominicana, es indudable de que llegamos a donde íbamos.

  Los casos más recientes de diputados usurpando votos durante los debates de la nueva reforma constitucional, hablan por sí solos de quiénes tienen en sus manos el destino de esta nación.

Historias que salen a relucir sobre las desfachateces de diputados y senadores con relación a manutención, así  como el más reciente caso que envuelve a una joven que reclama la prueba ADN para reafirmar la paternidad de su hijo, no son nada comparadas con los hechos que se debaten en contubernio tras cuatro paredes impunes.

Nos estamos acostubrando pasmosamente a ver con normalidad una serie de hechos bochornosos porque lo protagonizan quienes están mandados a ser ejemplos para una mayoría que decidió poner en sus manos responsabilidades tan delicadas como la de legislar para todos.

Ventorrillo político

Y todo esto ocurre porque la política ha sido convertida en un mercado donde el mejor postor logra su objetivo.

La actual práctica hace que cualquier “Juan de los palotes” alcance una curull en el Congreso Nacional, no importa su pasado.

Las puertas se abren de par en par en la contienda electoral para aquel que tenga más y pueda comprar posiciones, cargos y malas conciencias.

Al final el dinero de unos pocos logra que los más tengamos que soportar a personajes salidos de no se sabe donde como representantes de nuestras comunidades en un Congreso que por las acciones de muchos de sus miembros debe oler a azufre y en el menor de los casos igual que la pestilencia del vertedero de Duqueza. Si tenemos tiempo todavía, entonces habrá de llegar el momento en que tomemos estos hechos en cuenta para bien de todos.

El Nacional

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