El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Winston Churchill (1874-1965) Político británico.
El dominicano es experto en crear términos que con el uso diario se convierten en parte integral del habla del pueblo. Términos como limpiasaquismo, lambonismo y tumbapolvismo, por citar tres muy usados, sobre todo en la política vernácula, forman parte de esa habla que día a día da nombre a actitudes y posiciones de personajes que inciden en la vida nacional. En la política es donde estos términos encuentran personajes a los cuales les va como anillo al dedo, por sus posiciones frente a temas de vital importancia para la sociedad. Cada día el circo se pone a prueba con payasos al servicio de las peores causas, a los cuales poco les importa lo que piense la mayoría porque se consideran por encima del bien y del mal. Pero, como dijo Abraham Lincoln, puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Gente que se considera acreedora de patente de corso para hacer y deshacer por encima de la voluntad de quienes solo buscan el bien común. Y el pueblo, que no es tonto, aunque para ciertos políticos sí lo es, sabe cuándo se le quiere tapar el sol con un dedo. Por eso escuchamos tantas sandeces a través de las bocas de esos personajes cuyas propuestas, solo ellos, las consideran tratados científicos, creyéndose descubridores del hielo en cubitos, mientras nos damos cuenta de que no son más que expresiones propias del limpiasaquismo, lambonismo y tumbapolvismo que impera en la política dominicana.

