Videos-escándalos
La posibilidad de que salga a la luz pública un documental de más de 11 horas de escenas protagonizadas por Jennifer López y su ex esposo Ojani Noa sosteniendo relaciones sexuales, ha estremecido el hogar de Marc Anthony y la famosa actriz y cantante, el que desde hace un buen tiempo no anda del todo bien.
Jennifer es una más de las tantas figuras del jet set internacional que han vivido esta experiencia luego de dar riendas sueltas a sus instintos sexuales frente a una cámara de video sin reparar en que esas imágenes algún día se mostrarán ante los ojos del mundo.
El morbo se regodea en las última horas luego de que Noa fuera demandado por López en un intento por detener la difusión de la cinta que podría batir todos los records de difusión, superando los explícitos videos sexuales colgados en internet de las cantantes Noelia y Jenni Rivera.
Otros casos
Hace poco la actriz y conductora de televisión Galilea Montijo apareció en internet en un escandaloso video donde supuestamente tenía sexo salvaje con unos cubanos. La diferencia es que, a pesar de que el personaje tenía cierto parecido con la mexicana, no se distinguía exactamente si era ella la protagonista del video porno.
La actriz interpuso una demanda contra la empresa que subió a internet el video.
Estos videos-escándalos han colocado en el ojo de la farándula a más de una figura que ha querido dejar plasmado sus momentos más íntimos, aunque después se conviertan en un dolor de cabeza para ellas y sus parejas.
No es lo mismo pero…
Recientemente la farándula doméstica se dio banquete con el video filmado por una joven llamada Alexa, con cierta experiencia en la televisión dominicana.
Aunque el caso es distinto, porque aquí se trató de un trabajo que se sabía sería divulgado. Lo cierto es que no se conoce a ciencias ciertas qué pasa por la cabeza de una figura pública cuando decide, o es conminada, o convencida de filmar el acto sexual, porque por más cuidado que ponga en la protección de ese material, más temprano que tarde éste puede ir a parar a manos interesadas en sacar una buena partida con una extorsión. Y peor aún, si lo hace esa persona con la que se vivieron esos momentos.
