¿Qué Pasa?

TESTIGO

TESTIGO

No hay cupo

“Aquí hay que bailarlo todo, sin perder jamás el paso, te suelen soltar la mano si ven que hacia abajo vas…” (Vuela alto/Julio Iglesias).

Se ha hecho una fastidiosa costumbre el irrespeto  con que se está tratando  a las personas   que pagan para ver un concierto o espectáculo y al procurar sus  asientos, por los que, reiteramos, han pagado, se encuentran con que el lugar está abarrotado y no cabe un alma.

Las quejas son reiterativas y este problema está ocurriendo especialmente en los lugares con poca capacidad de asientos. Y la falta raya en lo risible cuando en esos lugares más del 50 por ciento de los asistentes llegan con boletas de cortesía ofrecidas por los propios productores en procura de colocarles a sus eventos la etiqueta de “exitosos”.

Conciertos y espectáculos recientes sirven para ejemplificar una estafa por la que alguna autoridad deberá tomar carta para evitar que se  desencadenen una serie de hechos lamentables.

Y en estos casos nos referimos a  personas que llegan con el tiempo reglamentario para reclamar sus asientos.

Es una estafa franca y abierta y lo peor del caso es que el público no encuentra una institución que lo defienda.

 Ojalá y esa defensa no llegue el día en que en medio de un evento la sangre llegue al río.

Como dijo Jean Klein: “El mundo en sí no tiene ningún problema, nosotros los creamos”.

Algo distinto

El concierto de celebración de los 25 años de Sergio Vargas en el arte merecía mejor suerte.

Hemos escrito hasta la saciedad que uno de los problemas medulares del merengue es que sus exponentes son parcos al momento de invertir para darle espectacularidad a sus propuestas.

Un concierto aniversario necesitaba de otros aditamentos para sacarlo del simple baile de discoteca y eso no pasó con esta celebración.

Sergio es de los pocos artistas del merengue con capacidad para desdoblarse y echarse al público en un bolsillo en cualquier escenario.

Pero no con los popurrí de los 80 de los que tanto echa mano en las fiestas. El teatro La Fiesta del hotel Jaragua era para algo más y eso de seguro que lo sabían él, José Antonio Rodríguez y Amable Valenzuela.

Los tres tienen las experiencias suficicientes y el talento para haber sacado mejor partido a una de las carreras más exitosas del merengue.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación