José Antonio Aybar F.
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Descanse en paz doña Aura
Nuestra relación con Los Hermanos Rosario data de principio de los 80, cuando doña Aura y don Ramón se mudaron a la calle Bonaire del Ensanche Ozama, en compañía de gran parte de sus 14 hijos.
En esa casa pasamos por la tristeza de despedir a Pepe, quien hasta el momento de su muerte era líder, pianista y director musical de la agrupación integrada por unos humildes hermanos venidos a la capital desde Higuey, en busca de un gran sueño.
A través de mi madre conocí a doña Aura, una mujer humilde, buena madre, esposa amorosa, fiel amiga, siempre con un consejo a flor de labios para aquel que se le acercara.
Hoy recibí la triste noticia de que doña Aura partió a su encuentro con el Todopoderoso esta madrugada.
Sé que es un dolor indescriptible el que siente la familia Rosario en este momento, porque se fue uno de los motores que inspiró a Pepe, Rafa, Toño, Tony, Francis y Luis, primeros integrantes de Los Hermanos Rosario, para no desmayar en la meta que se trazaron cuando salieron de la humilde casita higueyana que los vio nacer y crecer para trasladarse a la capital en 1980.
La muerte de doña Aura me duele y revive el dolor que dejó la partida de su amiga, mi madre hace unos años. Elevo oraciones a Dios para que la tenga en un buen lugar y envío mi solidaridad y sentido pésame a los hermanos Rosario y a don Ramón.
Descanse en paz doña Aura.

