De héroes mediáticos a famosos parásitos –
“Lo que no se ve es como si no existiese”, decía Baltasar Gracián. Frase que hoy cobra más fuerza ante la vorágine mediática en que ha sucumbido el mundo con la aparición inmisericorde de las redes sociales.
Dos de las actividades que mayor carga de “héroes mediáticos” han recibido de esta explosión tecnológica es el entretenimiento y la política, donde de la noche a la mañana cualquier común mortal se convierte en el “famoso” de turno.
Algunos medios de comunicación se han hecho cómplices de potencializar “figuras” incoloras, insípidas, portadoras de “ofertas” sin sentido, para luego convertirse en sus verdugos pretendiendo pontificar sobre la realidad-real y la realidad-mediática.
Margarita Riviere, periodista y ensayista española establecía que los medios de comunicación son el condicionante básico de la notoriedad pública y recalcaba que no podía hablarse de fama o de famosos si ello no era refrendado desde esta plataforma comunicativa y visualizadora de individualidades.
Hoy asistimos a un circo donde cada segundo surge un famoso mediático, en torno al cual aparece un círculo de “famosos/parásitos” que refrendan cada acción, en el peor de los casos negativa, encontrando eco en las redes sociales y reproducidas por medios de comunicación masivos que, al parecer, no reparan en los monstruos que están creando.
La fama ni es ética, ni es moral, tanto beneficia al político, al artista, como al feminicida, al narcotraficante, y hasta al estúpido renombrado.
Hacer famoso a un tunante se convierte en el fin de un medio de comunicación cuando da carácter de noticia a un rumor disparado en las masificadas redes sociales.
El uso indiscriminado de la investigación será el único medio destinado a diferenciar entre una verdadera noticia y un invento mediático para ganar fama y notoriedad.

