Las pasiones no funcionan cuando se trata de pensar en frío, cuando se está frente a una responsabilidad de la que depende la tranquilidad de muchos.
Los miembros de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) concluyeron el pasado fin de semana sus últimas reuniones evaluativas para monitorear el trabajo desarrollado por artistas y comunicadores del área de entretenimiento durante el año 2010, de cara a los premios Casandra 2011. Las nominaciones se llevarán a cabo en febrero del 2011, un mes antes de la entrega de los premios en la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo. Por los enfrentamientos suscitados el pasado sábado, cuando se debatía el renglón Comunicación, es preciso llamar a la conciencia y a la ética para que situaciones lamentables del pasado no regresen a una institución a la que ha costado tristes enfrentamientos alcanzar la madurez que exhibe hoy frente a la sociedad. Los intereses, siempre los habrá, aunque no debería, no pueden colocarse por encima del interés colectivo, que debe ser, y eso es lo que toda persona sensata piensa, el de la preservación de un premio que ha sido combatido desde fuera con una férrera oposición de gente que no soporta el éxito ajeno.
No podemos nosotros colocarnos desde la acera de enfrente, por intereses particulares, para hacerle daño a nuestro propio premio y por ende a la institución que representamos. El prestigio, respeto y la madurez lograda, a base de mucho trabajo, no puede ser pisoteada por ningún miembro en particular. Acroarte es de todos, de cronistas, artistas y de una sociedad que espera cada año la fiesta más importante del arte dominicano.
Al momento de escoger a los que verdaderamente hicieron un trabajo que merece una nominación, despojémonos de pasiones, intereses y amiguismos, por el bien del premio y de Acroarte.

