Salía de la adolescencia cuando mi primer encuentro con una cabina de radio se dio de la mano de la locutora Fifi García, productora y conductora de El Mundo Infantil Continental, programa que transmitía diariamente por Radio Continental.
Allí tuve la oportunidad de conocer a Miguel Angel Herrera y Milagros Holguín, de quienes recibí consejos y conocimientos de cómo funcionan las hondas hertzianas.
En una ocasión Milagros Holguín se me quedó mirando y sorpresivamente, para mí, me cuestionó: ¿te gusta la locución como hobby o como profesión?
Lejos estaba yo de pensar en que ésta sería una de mis pasiones en el ejercicio de la comunicación, carrera que nunca pasó por mi cabeza asumir como profesión. Durante esos años, en que todavía estudiaba el bachillerato, la carrera de arquitectura era mi meta profesional, la que aún no descarto. Mi respuesta afirmativa fue refrendada por Milagros con un consejo que nunca olvidé: Si vas a ejercer la comunicación algún día, no olvides asumirla como un sacerdocio y sobre todo, con mucho respeto hacia ti y hacia los demás. El pasado sábado recordé esas palabras de Milagritos, quien, por una de esas diosidencias que nos sorprenden día a día, compartió con Alci de la Rosa, Aridio Castillo, Jorge Ramos y conmigo, la categoría Locutor Cronista de Arte 2011, de los premios Micrófono de Oro. Hoy, como agradecimiento a los consejos que recibí tanto de ella como de Miguel Angel y por respeto a sus trayectorias, con sinceridad y humildad comparto con ambos dicha estatuilla. Al César lo que es del César.

