Una clase apática
Sergio Vargas es de los pocos artistas dominicanos coherentes con el planteamiento de temas que afectan a la clase artística nacional, pero carga consigo la pesada cruz de un solitario cirineo.
En más de una ocasión el merenguero y diputado de Villa Altagracia ha planteado la unificación de la clase artística, y en específico la de los merengueros.
Cuando hemos tenido la oportunidad de conversar con Sergio al respecto, surge el mismo discurso: ninguno de sus colegas se le ha acercado con la más mínima intención de emprender esa tarea.
Cada uno anda en lo suyo, en busca del moro perdido, el que todavía no lo tiene. Viviendo de lo ahorrado, el que ya guardó. Más de ahí parece no haber nada más importante.
El Congreso
Como diputado el artista ha legislado por su comunidad, Villa Altagracia y ha invitado a los artistas a reunirse para analizar méjoras en la calidad de vida de los músicos, de los cantantantes y de los propios directores de orquestas, pero estos que serían los más beneficiados no han dado un paso al frente.
La idea es sacar conclusiones, que surjan propuestas y plasmarlas en un ante proyecto de ley para someterlo a la Cámara de Diputados.
Todo ha quedado en el llamado de Sergio.
La Bendición de Juan Luis
Juan Luis Guerra acaba de soltar la canción Bendición, poco tiempo después del estreno nacional de Bachata en Fukuoka, el primer corte de su nueva producción discográfica Al son de Guerra.
Bendición nos transporta a los tiempos de Bachata Rosa, el álbum que dio fama y fortuna a Juan Luis, tanto aquí como en el exterior. Es una canción al estilo 4-40, portadora de una excelente calidad musical y, con la que el cantautor dominicano de seguro regresará a las principales posiciones de las listas de éxitos de República Dominicana y del mercado internacional.

