De las canciones de Armando Manzanero recuerdo momentos que, si no son arcanos, por lo menos son cruciales. En aquellos tiempos, entre amigos y músicos, definí a Manzanero como “El mago de las canciones cortas”.
Para bailar uno de los boleros de ese decidor de cosas simples pero bellas, había que sofrenar la libido. Sí, porque cuando uno empezaba a despertar en lo erótico al bailar con una enamoradita o damita de aquella época, se veía en el aprieto de hacer un gran esfuerzo mental. Sus boleros son de muy poca duración.
Uno de mis aprietos bailando el tema ‘No’, del cual el mejor intérprete es Roberto Ledesma aconteció cuando, en una fiestecita, me ceñí a la cintura de una noviecita, mientras su abuelita observaba. De repente, la pieza terminó y yo no sabía qué hacer; tuve que escurrirme rápidamente y, casi encorvado, tomar asiento.
En otro escenario, en una velada popular celebrada en el local de la otrora Iglesia Santa Cruz de la calle Barahona próximo a la avenida Duarte, casi embriagado, por primera vez enfrenté el miedo escénico cuando entoné la canción de Manzanero intitulada: ‘Contigo Aprendí’.
Si mal no recuerdo me favoreció el que, como si yo fuera la estrella, con mi presentación finalizó la velada. En aquel show artístico participaron Nelson Muñoz, algunas bailarinas y guitarristas; Inocencio Cruz, y el hermano del primero, Juan Muñoz, ya fallecido, quien me acompañó con el violín.
Inocencio llevó al espectáculo un litro de ron y, mientras ensayábamos o afinábamos detrás del escenario principal, me hizo beber varios tragos. Yo era un mozalbete con poca o ninguna experiencia de bebedor.
A pesar de que la bebida me hizo sentir un poco mareado, según los que me observaron, canté como nunca. Tal parece me desinhibí y salí airoso de aquel apuro. Recuerdo que estaba ataviado con una guayabera blanca mangas cortas, y mi único pantalón “de vestir” que mis amigos llamaban “El negrito”.
Pero hay otras anécdotas que contar sobre los boleros de Manzanero, del que luego monté varios de sus temas con el conjunto “Los Bacanales”, del muy pequeño tramo de San Antón, ya desaparecido, llamado “El embudo” . En en esas melodías figuraban: ‘Contigo aprendí’, ‘Todavía’, y ‘Mía’. ¡Qué buenos tiempos aquellos de Armando Manzanero!.
Por: Fernando A. De León
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