No tienes que mencionar sus nombres, para saber de qué, de dónde y a quiénes se refiere. Llegó Papá. O simplemente, Papá, son expresiones con las que, de inmediato, puedes identificar a Hipólito Mejía. Pedro el Grande es Pedro Martínez. Juan Luis es Cuatro Cuarenta. Si el fútbol es el Deporte Rey, la pelota es el Deporte de los Dominicanos.
El Torito no es otro que Héctor Acosta. Marichal es el Astro de Palo Verde, y Balaguer, simplemente, el Doctor; Peña, el Líder Indiscutible y el Fogoso Líder; Bosch, el Profesor. Trujillo sigue siendo el Jefe, por lo menos aquí. En Estados Unidos, lo es Bruce Springteen. No hay que ser italiano, para reconocer al Duce ni chino para reconocer al Gran Timonel.
Shakespeare será, por siempre, el Bardo, aquí y en todo el mundo. No tengo que decir quiénes forman el Dúo Dinámico para la gente adivine que se trata de Batman y Robin. Basta con llamar al Comandante y al Che para invocar la revolución cubana.
Nadie le discute a Benito Juárez el titulo de Benemérito. Bolívar y San Martín comparten honras como libertadores. Jesús, es el Hijo, Pablo es el Apóstol, y Pedro, el Pescador. Las Madres sin adjetivos son las de la Plaza de Mayo.
Nueva York es la Ciudad que Nunca Duerme, la de Los Rascacielos y la Gran Manzana; París e la Ciudad Luz y la Ciudad del Amo; Chicago, de los Vientos, y Roma, la Eterna. Aquí, todos sabemos cual es la de los Treinta Caballeros, la de la Eterna Primavera, la Sultana el Este y la de los Bellos Atardeceres.
Frank Sinatra es la Voz y José José es el Triste. Nadie le quita el titulo de la Doña a María Félix. Los Melenudos de Liverpool, cuya irrupción revolucionó el mundo, hace cincuenta años, no necesitan presentación.
Logras una categoría antonomástica, como persona, marca y lugar, alcanzas una consagración privilegiada, cuyo posicionamiento o reposicionamiento te exige menos esfuerzo y tiempo que los carentes de esa condición. Grabados en memoria individual y colectiva de los pueblos, pasa a ser sinónimos que enriquecen el lenguaje, en crónicas, comentarios y análisis.
No hay espacio para la duda ni la menor equivocación. Todo el mundo sabe para qué llega papá. Viene cargado de comidas y tranquilidad. Y nadie juega con su comida ni con su tranquilidad. Ya lo dijo el Bardo, Lo único mejor que comer plátanos es tener una larga vida.
